'Báez' habló con Gil, pero no lo apoyó

El jefe político de las autodefensas indicó que se reunió con los excongresistas Gil y Riaño, justo antes de la campaña política en 2002.

El juicio que enfrenta el excongresista Luis Alberto Gil Castillo, por presuntos nexos con las Auc, en la Corte Suprema tendrá una semana definitiva, en la que se demostrará su inocencia o su culpabilidad. El proceso ha estado lleno de contradicciones entre los propios testigos, que lo señalan y lo exculpan de haber hecho acuerdos con los paramilitares en Santander para asegurar su curul en las elecciones de 2002 y en las de 2006.

Algo que parece inclinar la balanza en su contra es el episodio de su abogado Ramón Ballesteros, al que descubrieron pagando US$100.000 a un testigo para que cambiara su versión, declarara a favor del excongresista y, de paso, enlodara al magistrado investigador de la parapolítica Iván Velásquez diciendo que presionaba testigos. Ballesteros aceptó estar comprando testigos y hoy está condenado.

Sin embargo, en medio del expediente hay un testimonio que parece jugar a favor de Gil Castillo: la declaración de Iván Roberto Duque Gaviria, alias Ernesto Báez, jefe político de las autodefensas y especialmente del bloque Central Bolívar (BCB). Los que acusan a Gil Castillo dicen que el político hizo acuerdos con Báez y hoy el propio jefe paramilitar desmintió esas versiones. Aunque acepta haberse reunido con el procesado, afirma que no lo hizo para sellar acuerdos políticos, porque él ya tenía su candidato.

La declaración tuvo lugar en la ampliación de interrogatorio que se realizó el pasado 11 de marzo, ante los magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema. Allí estuvieron cara a cara Gil y Báez, el primero para preguntar y el segundo para responder todas las inquietudes del procesado, su abogado y los magistrados. El día de la diligencia también fue la oportunidad para que el excongresista Alfonso Riaño Castillo (junto a su abogado) entrevistara a Báez ante los magistrados. A diferencia de Gil Castillo, no salió tan bien librado.

Báez, desde el comienzo, afirmó conocer personalmente a los congresistas Riaño y Gil, pero en el desarrollo de su declaración deja ver que lo hizo en condiciones diferentes. Además relató la manera como a través del movimiento No al Despeje del Sur de Bolívar se vinculó a la política de esa zona del país, buscando candidatos que pudieran llegar al Congreso en nombre de la organización para defender sus intereses. Fue allí de donde salió el nombre de Carlos Clavijo Vargas como candidato al Senado, que finalmente era el de los paramilitares. Por esta razón, dice Báez, no apoyó ni militar ni financieramente a otros aspirantes en 2002.

El excongresista Gil Castillo reconoció haberse reunido con Ernesto Báez en dos oportunidades. Sin embargo, aclaró que lo hizo para salvar su vida y buscar tranquilidad durante la campaña al Congreso en 2002. Según él, había una persecución en su contra por los paramilitares, que no querían dejarlo hacer campaña y lo iban a matar.

Esto, de alguna manera, lo ratificó el jefe paramilitar. Cuando le preguntaron cómo lo conoció, dijo que fue a través del diputado de Antioquia Leonardo Zapata, quien le manifestó que Gil Castillo quería reunirse con él. El encuentro se concretó en Medellín. “El tema de la reunión fue que le era imposible desarrollar su campaña política al Senado en varias regiones de Santander donde intervenía el bloque Central Bolívar. Que sus dirigentes estaban siendo intimidados y que les estaban destruyendo la propaganda. De manera muy decente le dije que iba a intervenir”, indicó el líder paramilitar.

Ante las múltiples preguntas para establecer si él le había brindado apoyo a Gil Castillo, Báez fue enfático en decir que no lo podía apoyar ya que Clavijo era su candidato y en quien estaba concentrando todo su esfuerzo.

La segunda vez que el jefe paramilitar se reunió con el excongresista fue en un encuentro en Puerto Berrío con políticos de Barrancabermeja para insistir en la lista a la Cámara de Representantes. Fue en medio de esa cita que llegó Gil a hablar de nuevo con Báez. El tema fue el mismo de la primera reunión. Cabe resaltar, que en esta misma ocasión se encontraba el excongresista Riaño. A la pregunta directa que le hizo Gil a Báez sobre si en algún momento le hizo alguna insinuación para trabajar en alianza, el paramilitar indicó que, a pesar de las reuniones que sostuvieron, eso “Nunca se presentó”.

De igual forma, al cuestionar al desmovilizado sobre su apoyo a Gil Castillo en las elecciones de 2006, indicó que no son ciertas las declaraciones que lo vinculan con el excongresista para esa época, porque para ese año estaba concentrado en la campaña de su candidato Enrique Emilio Ángel Barco (condenado por parapolítica) en el departamento de Caldas.

Otros que han declarado a favor de Gil han sido los exjefes paramilitares del Magdalena Medio como Ramón Isaza, alias Julián Bolívar y alias Botalón, quienes indicaron que no hicieron alianzas con políticos, excepto el apoyo que le dieron a Carlos Clavijo, por orden de Ernesto Báez.

En el proceso se habla de una tercera reunión, en 2006, en el Hotel Chicamocha de Bucaramanga, donde supuestamente Gil y Riaño se reunieron con paramilitares y recibieron mil millones de pesos de parte del bloque Central Bolívar para financiar su campaña. Esta declaración que hizo el testigo David Hernández López, hoy protegido por la DEA, fue negada por varios jefes paramilitares. Hernández López fue el del episodio del soborno del abogado Ballesteros, defensor de Gil.

Las reuniones están documentadas por la Fiscalía en la acusación, con la que buscan la condena de Gil. A pesar de las declaraciones a favor, alrededor de los encuentros entre paramilitares y políticos, parece claro que las reuniones fueron más deliberadas que por temor. Ahora queda en manos de los jueces determinar su culpabilidad o inocencia.

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