Bacterias ambulantes

Un grupo de investigadores midió el grado de contaminación en espacios públicos como cajeros y tubos de buses. ¿Cuál es más dañino?

¿Cuáles son los sitios públicos más contaminados a los que tenemos acceso a diario? ¿Qué tipo de infecciones pueden aparecer luego de tener relación con éstos? Un estudio realizado por un grupo de investigaciones de la Universidad Manuela Beltrán —conformado por docentes de enfermería y de terapia respiratoria— quiso responder a estas preguntas. Para empezar, se eligieron cinco espacios y objetos con los que habitualmente tiene contacto cualquier persona: un cajero electrónico, las barandas de las escaleras eléctricas de un centro comercial, los celulares que se utilizan para vender minutos en las calles, los tubos de una bus y las revistas de un salón de belleza.

“Estos son sitios que todos tocamos en algún momento y en los que no es muy frecuente el aseo. Por eso quisimos cultivar las bacterias que habitan allí y analizar si su carga es patógena, es decir, si la cantidad de bacterias es riesgosa o no”, explica la terapeuta respiratoria Johanna Hurtado. Dice además, que el objetivo del estudio no es generar alarma: “Si hay algo cierto es que todas las superficies contienen gérmenes, unos protectores y otros agresores, pero sobre lo que queremos llamar la atención es en que estos espacios deben tener un aseo ordinario para que las bacterias no crezcan desbordadamente y causen infecciones”.

Se hicieron las muestras en los cinco sitios, se llevaron a un laboratorio externo y se cultivaron allí. ¿Cuál fue el resultado? La carga de contaminación más alta se encontró en los teléfonos celulares. “Son realmente desastrosos”, dice Hurtado y se extiende en la explicación: “El numero normal de colonias de bacterias en una superficie oscila entre ocho  y doce colonias,  cuando supera este número —que es lo que ocurrió en este caso— se habla de contaminación” (ver infografía).

Los estudios arrojaron que allí habitan dos tipos de bacterias precursoras de enfermedades: 50 colonias de Staphylococcus Epidermidis y 50 colonias de Bacillus Spp., que pueden provocar enfermedades digestivas, respiratorias y de la piel. “El celular es tocado por muchas personas con las manos cargadas de bacterias y éstas quedan en el aparato. Además, al hablar cerca del celular se expelen bacterias en el vapor que se respira, éstas impactan en el teléfono y la siguiente persona al usarlo respira esas mismas bacterias, ingresándolas a su tracto respiratorio”.

El segundo lugar más contaminado fueron los tubos del bus. Si las bacterias que habitan allí entran al cuerpo por la vía oral, cuando se consume un alimento contaminado por ellas, se generan enfermedades diarréicas agudas. El tercer puesto en el ranking es la banda de las escaleras eléctricas, el cuarto los cajeros automáticos y, por último, las revistas de los salones de belleza, que están sometidos a protocolos de higiene muy rigurosos.

¿Qué hacer para combatir esta situación? “Hay que crear conciencia en las dos partes involucradas: por un lado, si yo tengo un bien que es de uso público debo tener protocolos de desinfección e higiene. Y por otro lado, generar conciencia del autocuidado: lavarse las manos antes y después de ir al baño, antes y después de comer”.

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