Bajo las aguas negras

El secretario de Salud, Héctor Zambrano, hace la advertencia debido a las infecciones respiratorias y problemas de piel que podrían presentarse. Hace un llamado para vacunarse.

La inundación que comenzó como un gran susto para más de 700 familias del sector El Recodo, en la localidad de Fontibón, tomó tintes más dramáticos ayer, cuando los afectados bloquearon la calle 13, en protesta por la supuesta falta de ayuda de las autoridades.

Puntualmente, las personas que desde el pasado domingo han tenido que vivir cercadas por las aguas residuales del alcantarillado que se desbordó debido a las fuertes lluvias de los últimos días, se manifestaron en contra de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado que, presuntamente, no les ha dado solución inmediata a su problema.

En medio de las calles anegadas y plenas de malos olores, uno de los protestantes le dijo a este diario que la queja tiene que ver con que el Acueducto anunció que tenía en funcionamiento ocho motobombas para bombear el agua y “no es cierto”.

“Mentiras, fuimos nosotros mismos, con la ayuda de tres motobombas del Fopae (Fondo de Prevención y Atención de Emergencias) y los Bomberos, quienes evacuamos el agua. Al principio eran aguas lluvias. Pero luego, como los del Acueducto abrieron una de las tapas del jarillón más cercano al sector, toda el agua se rebosó, salió por las alcantarillas y ya no eran aguas lluvias, sino aguas negras”, contó el afectado.

Los manifestantes también afirmaron que desde hace ocho días le habían avisado al Acueducto que había posibilidad de inundación si seguían las lluvias, pero no tuvieron respuesta. Mientras unos protestaban en la calle 13, otros sacaban con balde el agua de sus barrios y la botaban al humedal Meandro del Sai. “Lo que hacemos es inútil, pero no tenemos otra opción. En el Meandro no están prendidas las motobombas, entonces toda el agua se nos devuelve”, expresó otro habitante del sector.

Son siete los conjuntos residenciales perjudicados en el sector de El Recodo y, según el último censo del Fopae, hay 1.400 adultos y 719 niños afectados.

Muchos temen perder sus enseres e, incluso, sus viviendas enteras. Sin embargo, un problema quizás mayor también los amenaza: la putrefacción del agua, que podría generar enfermedades de la piel y respiratorias, según el secretario de Salud, Héctor Zambrano.

El funcionario explicó que la situación de los damnificados de Fontibón es especialmente dura si se tiene en cuenta que la inundación no se debe directamente a las aguas lluvias, sino a las aguas servidas del alcantarillado. Esto porque el aumento en los niveles del río Bogotá generó un represamiento en el sistema de bombeo y, por consiguiente un reflujo de sistema.

Zambrano no titubea al asegurar que “estamos ad portas de una emergencia sanitaria, pero no sólo en Bogotá, sino en todo el país. Ahorita estamos mirando las pérdidas materiales, pero cuando el agua baje será complicado. Ya hay expertos hablando de enfermedades como el dengue y la malaria por las aguas estancadas y la putrefacción”. Por ello la Secretaría de Salud está promoviendo medidas como el lavado de manos constante y el uso del tapabocas. “La fumigación, insisto, por ahora no se puede. Hasta el momento hemos vacunado a 12 mil abuelitos y 11.500 niños. Sólo en Fontibón tenemos cinco equipos de vacunación”.

Si usted está interesado en vacunarse, puede llamar a la línea 195, para averiguar las direcciones de los 345 puntos de vacunación de la Alcaldía o ir a cualquier hospital público de primer nivel.

De otro lado, voceros del Acueducto presentes en Fontibón aseguraron que sí están haciendo labores de drenaje y que hasta el momento la inundación se ha podido reducir en un 33%.

También dijeron que los barrios afectados se encuentran construidos cuatro metros por debajo del nivel del río Bogotá, lo cual dificultará las labores de bombeo en caso de que siga lloviendo.

Pero esta no es la única localidad afectada en la ciudad: en Engativá se registran también inundaciones y en el barrio El Codito, de Usaquén, se presentó ayer un deslizamiento de tierra que no afectó viviendas pero sepultó una vía del sector.

Una tragedia que se repite en todo el país.