Bandas criminales preocupa al Comité Internacional de la Cruz Roja

Señaló que los efectos sobre la población civil son devastadoras.

La actividad de las llamadas bandas criminales (bacrim) y sus efectos sobre la población civil se ha convertido en la "preocupación mayor" del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Colombia, admitió el jefe de la delegación de la organización humanitaria en Bogotá, Christophe Beney.

"Lo que más nos preocupa a nosotros, más allá de la calificación que se da a estos grupos, es justamente las consecuencias humanitarias que conlleva el actuar de estos grupos y el enfrentamiento que tienen con los otros actores (armados)", expresó Beney.

Beney advirtió que el conflicto armado interno de este país andino es una preocupación que "sigue muy vigente" para el CICR, por sus consecuencias sobre los civiles.

"Consideramos que estas consecuencias son agravadas por el hecho de que se superponen consecuencias de estos grupos (las bacrim)", insistió el responsable de la organización, para puntualizar: "Esta es nuestra preocupación mayor".

La evolución del conflicto interno, con la consolidación del fenómeno de las bacrim, sigue en el centro de preocupaciones del CICR, como lo recoge el informe de 2010 de las actividades de esta organización en Colombia.

Con el lema de "Todas las víctimas merecen una atención oportuna", el documento resalta que la acción del CICR benefició el año pasado a un total de 870.000 personas, tanto de manera directa como indirecta.

De ellas, 38.000 fueron desplazados, problema del que atendió 35 casos masivos, así como 170.000 en brigadas móviles de salud, 172 víctimas de violencia sexual y 1.031 amenazados.

La asistencia también alcanzó a familiares de 79 civiles muertos a manos de actores armados, de 92 desaparecidos y de 42 menores reclutados, lo mismo que a 434 víctimas de minas antipersonal y restos de explosivos de guerra, entre otros casos.

Beney resaltó que estas víctimas y otras están dentro de 768 casos de "presuntas violaciones del derecho internacional humanitario y otras normas fundamentales" de protección a civiles en situaciones de violencia que fueron documentadas por sus delegados en el terreno.

Aunque reconoció que en algunas regiones del país el conflicto ha cedido, en otras se ha complicado por la presencia de nuevos grupos, como las bacrim, que algunos estudios definen como estructuras neoparamilitares.

Las bacrim, cuyo nombre fue acuñado por el Gobierno del ahora expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), surgieron tras el desarme de la organización paramilitar Autodefensas.
 

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