Batalla legal por esperma de un difunto

Jocelyn Edwards, una australiana de 40 años que perdió a su esposo el 5 de agosto del año pasado, atrapó la atención mundial al ganar ante el Tribunal Supremo de su país un litigio sobre la potestad de los espermatozoides de su pareja.

El año pasado, tras enterarse de la muerte de su marido, un técnico de teléfonos que cayó de un tercer piso, la viuda pidió a los médicos que lo atendieron que hicieran todo lo posible por guardar una muestra de semen pues había sido deseo de ambos tener un hijo.

Aunque los médicos cumplieron con la solicitud, Edwards no ha logrado someterse al proceso de fertilización in vitro por la controversia que ha generado su caso. Sólo hasta ayer, el  Tribunal Supremo de Nueva Gales del Sur, a través del juez Robert Allan Hume, le concedió la razón, pero le advirtió que tendrá que buscar un lugar distinto para realizarse el procedimiento de fertilización.

“Ha sido el fallo correcto. Mark (el marido) se sentiría tan contento. Vamos a tener nuestro hijo. Eso es lo que pienso hacer. Ahora solo quiero disfrutar de este momento. Ha sido un tiempo tan largo y difícil para mí”, afirmó la mujer.

Jocelyn y Mark Edwards contrajeron matrimonio en 2005 y, tras intentar tener un hijo sin lograrlo, acudieron a mediados de 2010 a una clínica de reproducción asistida. El 6 de agosto del año pasado tenían la cita para firmar los formularios de autorización y comenzar el tratamiento, pero la víspera se produjo el accidente de Mark.

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