Bethanie Mattek-Sands, la Lady Gaga del tenis

La deportista, 34 del ránking mundial, sorprende con atuendos y maquillaje llamativos, tatuajes y un carácter excéntrico.

Con atuendos y maquillaje llamativos, tatuajes y un carácter excéntrico, la estadounidense Bethanie Mattek-Sands se ha convertido en los últimos meses en todo un personaje en el circuito WTA y en este Roland Garros ella misma se autodefinió como 'la Lady Gaga del tenis'.

Esa comparación con la célebre cantante llegó tras su victoria del miércoles en segunda ronda contra su compatriota Varbara Lepchenko (6-3, 2-6, 6-3), dos días después de haber ganando en el primer partido a la española Arantxa Parra, también en tres mangas, por 2-6, 7-6 (7/5) y 6-3.

"(Lady Gaga) es estupenda. Tiene canciones estupendas. Nunca sabes qué te espera y qué va a venir con ella, me gusta mucho eso", comentó Mattek-Sands, quien admitió que la cantante, de ventas millonarias en todo el mundo, es una de sus fuentes de inspiración.

Mattek-Sands, número 34 del ránking mundial, ha captado la atención de fotógrafos y curiosos en los primeros días del torneo, por su atuendo con camiseta ajustada rosa y 'short' y calcetines altos de color negro, acompañados por un maquillaje con dos gruesas líneas negras debajo de los ojos.

Pero su físico llama también la atención por sus tatuajes, visibles perfectamente en cada golpe en sus brazos, y por su cuerpo atlético y trabajado en el gimnasio.

En las líneas de la cara aparece la letra B, la inicial de su nombre, y entre esos tatuajes están los de las "Abejas Asesinas", el sobrenombre que recibía cuando era pequeña, lo que muestra que su capacidad para ser diferente es una huella de largo recorrido y no una moda pasajera.

París es una de sus ciudades favoritas y en los días previos al torneo visitó el célebre cabaret del Moulin Rouge, pero no como mera espectadora, sino como protagonista: se vistió de bailarina, visitó en el camerino a las protagonistas del espectáculo e incluso se atrevió con el can-can.

"Fui afortunada, creo que no dejan a mucha gente ir a los camerinos", admitió Mattek-Sands. "Me lo pasé muy bien, los vestidos son estupendo. Fue realmente una gran experiencia", añadió.

La etiqueta de 'fashion-victim' de la jugadora estadounidense viene de largo y en otros torneos importantes ya ha captado la atención por motivos no estrictamente deportivos.

En el Abierto de Estados Unidos de 2005 apareció con un sombrero de 'cow-boy', en el Wimbledon de 2007 jugó con ropa y medias de futbolistas, y en otros torneos su atuendo ha constado de faldas doradas o con estampados de leopardo.

Sus resultados deportivos han captado hasta el momento menos atención: ha ganado nueve torneos en el circuito profesional femenino y en los 'grandes' su mejor actuación son los octavos de final que alcanzó en Wimbledon en 2008.

Mattek-Sands ha tomado el relevo en Roland Garros de otra compatriota que el año pasado acaparó portadas por su indumentaria, Venus Williams, ausente en esta edición y que llevó en París un traje ajustado de color oscuro de estilo 'burlesque', en otro guiño a las bailarinas del Moulin Rouge.