Bienes del cartel de Cali por $30.000 millones, a manos del Estado

A alias 'Cuchilla', dueño de las propiedades, se le atribuye responsabilidad en delitos atroces, como la masacre de Trujillo.

Bienes avaluados en más de 30.000 millones de pesos pertenecientes a uno de los integrantes del desmantelado cartel de Cali, el subteniente (r) de la Reserva Militar Juan Carlos Ortiz Escobar, alias ‘Cuchilla’ pasarán a manos de la Nación, luego de que un juez Penal Especializado de Bogotá los hubiera afectado con medida de extinción de dominio.

Al narcotraficante se le atribuye además responsabilidad en la Masacre de Trujillo, pues se dice que ordenó el descuartizamiento con motosierras del padre Tiberio de Jesús Fernández y de 107 campesinos, además del homicidio del teniente Ricardo Andrés Peterson.

La extinción del dominio cobija 92 predios, 14 sociedades y once cuentas corrientes en Cali, Buga, Palmira, Cartagena, San Andrés y la propia capital de la República que, según lo concluyó el operador jurídico, eran provenientes de las actividades ilícitas desplegadas por su propietario.

El extinto alias ‘Cuchilla’, se dedicaba al tráfico de estupefacientes en los años80 y 90, y de ahí que un fiscal delegado ante la Jueces Regionales de Cali hubiera empezado a seguirle la pista a la procedencia de sus bienes desde 1.996.

Además, se comprobó cómo en julio de 1.994 y marzo de 1.995 fue responsable del envío de cargamentos de 40 y 50 kilos de cocaína a los Estados Unidos, toda vez que se había encargado de conformar varias rutas de transporte del alcaloide hacia varios países.

“De este modo, Juan Carlos Ortiz se incrementó de forma injustificada e ilegal en una suma superior a los 250 millones de pesos, tal como se señaló en la sentencia de un juez sin rostro de la época, y quien fuera, en sentencia anticipada, condenado a 11 años y cuatro meses de prisión”, dice la providencia.

Luego de acogerse a sentencia anticipada, el 13 de de diciembre de 1996, un juez avaló el preacuerdo al que llegó el exnarcotraficante con la Fiscalía para pagar una condena de 11 años y cuatro meses de cárcel y dejar a disposición del ente de control penal sus propiedades. El traficante fue hallado culpable de los cargos de homicidio con fines terroristas, secuestro, tortura y conformación de grupos sicariales.

Aunque el exuniformado decía haber iniciado su incursión en estos negocios ilícitos en 1994 en el curso del proceso de extinción de dominio, el juzgador consideró que los movimientos de sus cuentas en 1989, cuando declaró poco más de 25 millones de pesos, y en 1991, cuando lo hizo por menos de 64 millones, permiten concluir su actuación en el marco de la ilegalidad se inició mucho antes.

Para el operador jurídico, esta reflexión explica el porqué se dijo de el narcotraficante que pertenecía al cartel de Cali y que había participado en el desmembramiento del ciudadano Daniel Ardila, testigo de la llamada masacre de Trujillo, Valle.

Además de asociarse con el también muerto Iván Urdinola Grajales para el tráfico de drogas hacia el extranjero desde el cartel de Cali, la justicia le endilga nexos con Juan Carlos Ramírez Abadía, alias ‘Chupeta’.