Bill Cunningham: el subversivo del estilo

Durante 30 años ha conquistado las páginas del 'New York Times' con esas imágenes que ha capturado de la moda que camina desprevenida por las calles de la Gran Manzana.

Tiene 82 años, siempre lleva una desteñida chaqueta azul —la usa no importa la ocasión, ni los códigos de vestido— y ha recorrido la ciudad de Nueva York cientos de veces durante los 30 años que ha trabajado para el periódico The New York Times en una bicicleta Schwinn. Bill Cunningham es un fotógrafo de moda. Uno de los primeros en advertir que el verdadero show no estaba en las pasarelas, ni en las estrellas de cine “siempre alardeando de sus vestidos regalados”, sino palpitando anónima, incauta, en las calles.

Aguardar con paciencia, con las cobijas literalmente mudadas a las aceras, mordisqueando la frenética Gran Manzana en su bicicleta hasta por tres días seguidos sólo para conseguir esa mujer perfecta, esa que inspiraría la secuencia de fotos o su columna de la semana, es una actitud que ha hecho que muchos grandes editores de medios norteamericanos hayan tentado a Bill Cunningham a dejar su persecución de vestidos y convertirse más bien en un celebrado fotógrafo de asuntos más serios: de la política o la guerra.

Pero el hombre que en medio de un paseo por Park Avenue suele dejar hablando sólo a sus acompañantes para salir corriendo y lograr ponerse en frente de esa chica, ese travesti, o ese jovencito que desde lejos ha visto con una manera particular de llevar la ropa, con un singular color en los zapatos, ha decidido no abandonar la moda.

A la final, lo suyo, publicado sin falta semana tras semana en el gran periódico, ha sido documentar la historia del vestido, los movimientos sociales, contraculturales. Lo que él con tanta pasión y humildad ha cocinado es un registro de la cotidianidad de la moda, de esa vida privada de pantalones y gabardinas que salieron a la calle anhelando que un ojo curioso registrara su existencia, su declaración estética. “Más que nadie más en la ciudad, él posee toda la historia visual de los últimos 40 años de Nueva York. Es el registro del alcance de la moda en esta ciudad”, dice el diseñador Oscar de la Renta en uno de los artículos que el diario The New York Times le ha dedicado a su fiel empleado.

Este habitante infaltable de los banquetes donde la belleza hace sus celebraciones es el foco del documental de Richard Press, Bill Cunningham , New York, que fue lanzado en Estados Unidos el reciente 7 de marzo y que tiene sacudido, más bien conmovido el mundo de la moda.

Hasta ahora, aunque Cunningham podía en su momento llegar a una fiesta y saludar cercanamente a Jacqueline Kennedy o aterrizar en los cocteles exclusivísimos de la socialite inglesa y recibir la venia de Lady Di, nadie sabía nada de ese hombre silencioso y de aparencia sencilla que con las décadas logró hacer que, como lo reconoce en el documental Anna Wintour, la polémica editora de Vogue New York, “todos de alguna manera nos vestimos para él”.

“Yo no sé cuántas veces él me ha tomado fotografías, pero sé que todos nos vestimos para Bill. Uno siente que él es el único que nota y le importa la forma en la que te vistes. Cuando estoy pensando qué usar para ir a un evento, he llegado a preguntarme ¿a Bill le gustará esto?”, confiesa la editora.

Lo que sorprende —y este es quizás el mayor valor del documental— es ver que alguien que ostenta ese poder en el complicado mundo de la moda sea casi un subversivo del estilo, un marginal del lujo, que lo ve, lo entiende, lo desentraña y hace que el mundo se arrodille sin que él siquiera lo anhele. “Si no recibes dinero, si no haces de eso tu vida, ellos no pueden quitarte eso que tú haces, esa es la clave de todo “confiesa entre risas Cunningham en el documental, tras abrir por primera vez ante al público su íntimo y gris mundo personal. El  fotógrafo que se esconde tras los ladrillos de la ciudad para encontrar esos chispazos de creatividad hechos ropa vive entre archivadores metálicos, en un pequeño espacio en donde la luz no se cuela bien, con una cama a medio tender que es plegable. “La moda es la cosa más personal que haces, uno se levanta en la mañana y se viste, y no importa lo que uno se ponga, bueno o malo, eso refleja tus sentimientos acerca de ti mismo, no hay forma de escapar a eso. ¡Claro! Yo sé que luzco como el infierno, pero yo soy sólo un obrero de la fábrica que está loco por ver lo que la gente hace a diario con esa colorida posibilidad”, dice el hombre de pelo cano.

El regreso de los jeans desteñidos, el imperio de los tacones negros, los bolsos de tamaños descomunales que amenazan con tragarse a las mujeres que los llevan sobre los hombros, jovencitas en vestidos rojos son algunos de los manifiestos visuales que Cunningham ha logrado capturar con su cámara y su ojo acucioso durante todos estos años, y este documental es como tener la oportunidad de ver de cerca su forma de trabajo. Es, realmente, un fugaz chance de ver la moda, su fascinación tras bambalinas, con la ventaja de que quien te lleva por la aparatosa tramoya es alguien de una profunda humanidad, convencido quizá más que ninguno de que la moda es la armadura para sobrevivir al tedioso día a día, “de la que no nos podemos liberar, si se hiciera sería como echar abajo la misma civilización”.

La Era Victoriana de Ricardo Pava

En el Círculo de la Moda de Bogotá 2011, que se realizará el 13, 14 y 15 de abril en Corferias, el diseñador Ricardo Pava presentará su colección otoño-invierno 2011’12 ‘La Era Victoriana’. La colección está inspirada en esa época llena de vigor, corrección, dignidad y estabilidad moral humana en la que hombres y mujeres estaban obligados a callar sus emociones y sentimientos. Basándose en este concepto, el nuevo ‘look’ de Ricardo Pava en esta temporada se caracteriza por ser capa sobre capa, sencillo y funcional.

Las hadas de Bettina Spitz

La diseñadora Bettina Spitz presentará en el Círculo de la Moda ‘Cuento de hadas’, una colección que lleva la influencia barroca a un urbanismo mezclado con detalles de los años 60 y 80. Inspirada en este concepto, Bettina Spitz crea prendas de talles acentuados, pliegues profundos, cuellos gigantes envolventes y volúmenes en las mangas.

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