Bonanza colombiana en la red

El administrador del dominio nacional está aprovechando su atractivo mundial.

Fue como si el tiempo se congelara por un instante. Ya no importaban los desfiles de las tropas, o el discurso presidencial, muchísimo menos si los aviones sobrevolaban la ciudad de Bogotá. Todos en las oficinas de .Co, el administrador del dominio de internet colombiano, estaban pendientes de la pantalla del computador, donde los números sólo corrían.

Todo sucedió el 20 de julio de 2010, la fecha escogida para vender el dominio en el extranjero. Un éxito de mercadeo, pues durante el primer minuto se procesaron 8.000 solicitudes, que ascendieron a 100.000 tras 22 minutos. “Afortunadamente la infraestructura es lo bastante sólida y no hubo el más mínimo retraso ni problema con los registros”, recuerda Juan Diego Calle, gerente general de .Co Internet S.A.S., con la misma sonrisa con que terminó esa jornada de 233.000 ventas internacionales.

Ese era un resultado que, sin embargo, se veía venir desde el 7 de febrero de 2010, cuando la compañía, tras vencer en la licitación organizada por el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), se convirtió en la administradora del dominio de internet colombiano (precisamente, el .co).

Había nacido con un capital de US$5 millones, una red de 14 nodos (puntos de redireccionamiento) en los cinco continentes, con una descomunal central de datos en Virginia, EE.UU., y una enorme expectativa de ventas.

“Nos encontramos una extensión de dominio muy restringida y una pésima penetración en el mercado”, comenta Calle, quien junto a Eduardo Santoyo, vicepresidente de Asuntos Corporativos de la empresa, y un grupo de accionistas, recibieron de parte del Gobierno y de la Universidad de los Andes (antiguo administrador) una operación de 28.000 dominios .com.co en el país, además de una complicada maraña de trámites para la venta al público.

Su estrategia, y la clave del éxito, fue simplificar y flexibilizar el proceso. Antes, un interesado debía ir a la sede de la universidad a pedir el dominio, adjuntar los documentos de creación de la empresa y pagar $160.000 en un banco para explotarlo únicamente por dos años. Hoy sólo se necesita una conexión de internet y una tarjeta de crédito para adquirir el dominio en cinco minutos y por un período de hasta cinco años.

Su plan también contempló el atractivo que en la comunidad mundial de internet estaba despertando el dominio nacional. “Para nosotros el .co significa Colombia, pero a mucha gente le sugiere ‘compañía’, ‘comercio’, ‘corporación’”, explica Calle.

Hoy, después de un año de haber recibido la explotación de manos del Gobierno, .Co sobrepasó el millón de dominios vendidos, teniendo en EE.UU., Inglaterra y Alemania sus principales clientes. Cifras que aún son pequeñas, si se tiene en cuenta que más de 90 millones de páginas web utilizan el dominio .com.

Pero la compañía no espera dormirse en sus laureles y desde ya planea abrir oficinas en Europa y China. También quiere ampliar su presencia en el mercado estadounidense, tal como lo hizo este año en el Supertazón, donde pagó más de US$3 millones por un comercial de 30 segundos que, ese mismo día, aumentó los registros 35 veces más de lo normal.

Fue cuando, de nuevo, el tiempo se congeló. “Sin duda, han sido los 30 segundos más caros de mi vida”, apunta Calle, con una sonrisa.

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