César Luis Menotti: "Grondona hace lo que se le da la gana"

Nacido en Rosario en 1938, 'El Flaco' es uno de los grandes oráculos del fútbol.

Ahora habla sobre la Copa América, sobre el juego de su selección y sobre el estilo del Barça de Guardiola y del Madrid de Mourinho.

La cita es en su despacho, en el microcentro bonaerense. Hace frío en la calle y dentro de la casa. César Luis Menotti se disculpa: “Esta mañana se estropeó la calefacción, iba a comprar una estufa porque me estoy helando”, explica. Bajo el cristal de la mesa del despacho, varias fotos de sus hijos. Encima, montoncitos de libros apilados. A su izquierda, entre ellos, Mi ciudad y mi gente, de Eladia Blázquez; La aznaridad, de Vázquez Montalbán, y Bajo estado de sangre, de Tejeda... A la derecha de la vieja silla donde se sienta, un cenicero limpio recuerda que, no hace tanto, la conversación se hubiera llenado de humo.

¿Cómo le va sin fumar?

Mal. Me dijeron: “El primer mes es muy duro, pero después...”. ¡Nada, cada mes tengo más ganas! Los médicos insisten en hacernos la vida más larga y menos agradable. Amargarnos la vida es lo que hacen.

¿Qué tal está de la operación?

No fue nada, tres días estuve en el hospital. Era una cosa pequeña y yo le dije al médico: “Usted manda. Yo sé de fútbol, no de pulmones”. Luego, me dijo que no fumara, pero que podía hacer vida normal. ¿Vida normal para quién? Mi vida normal no es como su vida normal. El cigarrillo para los adictos es un compañero increíble, un amigo. He de pensar que el amigo se fue, que murió y no está más. Extraño el tabaco en la soledad y cuando escribo, mucho. Agradezco que me echen el humo a la cara, lo busco por las puertas de los restaurantes.

¿Del fútbol también se está quitando?

Uno recibe alguna recompensa a la lucha despiadada en contra del fútbol que traiciona su sentido de pertenencia. Como el Huracán salvó al fútbol argentino, España me reconcilió con el fútbol, me devolvió el apasionamiento. El fútbol es el único lugar donde me gusta que me engañen. El fútbol son tres cosas: tiempo, espacio y engaño. Pero no hay tiempos, no se buscan los espacios y ya no me engañan nunca; me aburro de una manera que tengo la sensación de que eso que llaman fútbol es otra cosa. Yo digo que el 99,9% de los entrenadores viven envidiando el juego del Barcelona. Todos quisieran ser Guardiola. Pero la mayoría no sabe cómo se hace.

Él dice que con buenos jugadores...

No, eso se lo come un pelotudo, yo no. Esto no es un señor que se para en la línea y dice: tocar, tocar y tocar, y que como son buenos le hacen caso. Lo de Guardiola es muchísimo más difícil que todo eso. Es producto del entrenamiento, de ideas claras, de saber hacerse comprender y ganar adeptos... Quedó demostrado que Guardiola es más importante que sus jugadores. Él dice lo contrario, claro... ¡Qué va a decir! ¿Soy el mejor? Tampoco se lo cree. Pero vamos a revisar quién era Piqué antes de Guardiola, quién era Pedro, quién era Busquets. Ni siquiera Iniesta era titular, era discutido. Ahora son unos fenómenos. Lo cierto es que tuvo un punto de suerte.

¿Por?

Encontró un camino facilitado por Rijkaard. A veces, el entrenador que sale te deja unos líos tremendos. Rijkaard, en ese sentido, le dejó algo hecho. Pero, por encima de todo, está el convencimiento. Siempre digo que un gran director puede hacer una gran orquesta con grandes músicos y con músicos normalitos conseguirá una orquesta afinada que se escuche bien.

Entonces lo de los futbolistas...

Nada, mentira que Guardiola sea Guardiola por los jugadores que tiene. Es mentira. Tuvo a Eto’o, Henry, Ibra, ahora tiene a Villa. Y por el lateral izquierdo han pasado cuatro o cinco, a Mascherano le usa de central. Lo de Guardiola es muy serio y me provoca una envidia tremenda a mí también. Y tampoco estoy de acuerdo con otra cosa.

¿Con qué...?

Cruyff tampoco fue el primero que empezó a hacerlo. El primero que intentó jugar como Guardiola en el Barcelona se llamó César Menotti. Y me costó la vida. ¡Nos pitaban por dar muchos pases! No sé si hubo otro antes, pero yo jugaba con Maradona de 9, parecido ahora a Messi; Carrasco y Marcos en las bandas, Schuster como juega Xavi. Y entraban en el descanso en el vestuario, empatados a cero y los jugadores ¡de un humor!: “Así no podemos jugar”, me decían, porque cada vez que Schuster se la daba a Alexanco nos pitaban. Con 3-0 sí... ¡olé, olé! Nos costó bastante. Migueli, cuando me fui, me dijo que si venía después de mí un entrenador que le hiciera marcar al hombre no jugaba más, porque estaba harto de pegarse con los delanteros.

Estaba hablando de la importancia del entrenador.

Eso es, quería hacer un reconocimiento profundo del valor del entrenador. Es como el profesor, ¿qué influencia han tenido los profesores? Depende. Si eran buenos, enorme, al 99%. Si eran malos, una mierda. Odié las matemáticas porque durante tres años me amargaron la vida tres profesoras a cual más idiota... Pero me enamoré de la química porque el profesor llegó el primer día fumando, llenó el pizarrón de fórmulas y nos dijo: “Esto se lo tendrían que aprender para el martes. Pero es imposible”. Y nos dijo: “Esto es para que sepan que la vida es como la química: hay que interpretarla”.

¿A qué le suena eso de “fútbol para todos” que pregona el gobierno?

El fútbol se lo robaron a la gente, ya no les pertenece. Por eso, la selección de Argentina ya sólo tiene espectadores. El que entiende de fútbol no va más, no tiene público, sino espectadores. ¿Qué lugar ocupa el fútbol en un estado? Es un negocio, bienvenido sea; si es un gran negocio que se come los tiempos, malo. Y así hemos acabado. El fútbol es educativo pasional, un lugar de expresión y el estado debe tener cierta vigilancia en tanto son sociedades sin ánimo de lucro. Pero ha mirado a otro sitio con las sociedades anónimas y han desaparecido clubes históricos, se los han fundido. Aquí tuvimos a grupos inversores que vendían por tres millones de euros y al club entraban 300.000, el resto para ellos. El deporte en este país, a nivel organizativo, es un desastre, se llegó a hacer secretaría de deporte y turismo, ¡como si se pudiera ser sastre y carnicero! Es de locos.

¿Le quedan ganas de volver entrenar?

Sí, pero acá no. Yo veo la cancha y soy como el músico que ve una guitarra. Pero aquí no, para nada. Hay veces que estoy viendo las inferiores del Barça, que las veo por la televisión, y pienso: “Yo podría armar un equipo de inferiores y ganarles, pero los jugadores me durarían seis meses; el presidente vendería a medio equipo con 16 años. Es una vergüenza”.

¿Usted es de los que señalan a Grondona?

No. Bueno, Grondona tiene la culpa, claro que la tiene, por definición la culpa es suya antes que de nadie. Pero no es el único. ¿Dónde están los otros proyectos? ¿Cuál es la permisividad que ha tenido el fútbol argentino con Grondona? O es miedo. Lleva 35 años haciendo lo que le da la gana.

¿En Argentina no existiría una figura como Guardiola?

No, Guardiola hay uno, pero llegado el caso, no le dejarían existir. Lo asesinarían antes. Aquí lo que hay son Mourinhos o tipos como él, que sólo piensan en ganar y cuando pierden no es culpa suya; los conocemos hace mucho tiempo. Vaya personaje. Tiene unas contradicciones muy grandes. Hace poco, un amigo se fue a España y asistió a los entrenamientos de Mou. También fue a ver los de Pep. Me dijo que no entrenan tan distinto, que es parecido lo que hacen, que Mou entrena bien. Conceptualmente son muy parecidos. Pero en el campo, a la hora de la verdad, no tiene nada que ver. Mourinho hay muchos, Guardiola hay uno solo... El Barça y la selección española han hecho un gran bien al fútbol. Al final, Luis Aragonés decidió ser torero y no toro. Dije eso una vez que España se debía definir y se enojó, pero a mí, Luis me cae bien...

Del Bosque dijo que quería ser como Busquets, el más alto. ¿Usted quién querría ser?

Lo de Busquets está bien visto, es uno de los mayores talentos que ha dado el fútbol español. Es un descubrimiento. La primera vez que le vi, llamé a un amigo y le dije: “He visto un futbolista de una especie desaparecida”. Es un crack. Yo el mejor que vi en mi vida era Pelé, supongo que quisiera ser Pelé. Era capaz de sorprenderte cuando iba a rematar de cabeza: subía un poco más y la paraba con el pecho. Nunca sabías qué iba a hacer.

Como Messi...

Yo creo que hubo cuatro reyes y el quinto no ha aparecido. Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. Ahora estamos esperando al quinto, que será Messi o, de momento, no será nadie. Es el que está más cerca, pero no le vas a dar la corona a los cinco años. Para darle a Messi la corona habría que verle fuera del Barcelona, conseguir lo de Maradona en el Nápoles. Aquello era una banda y la convirtió en una orquesta. Messi es un lujo, una cosa maravillosa, pero habría que verlo. No tiene nada que demostrar para ser el mejor del mundo. Pero le falta un escalón para ser el mejor. No dudo que puede llegar a tener la corona del quinto rey, pero no todavía. Pero ¿sabe qué es lo mejor?

No...

Que Messi aprende. Antes, cada vez que cogía la pelota, se le habría ocurrido ganar el partido. Ya no. Ha evolucionado. Ahí se nota la mano del maestro. Qué hubiera sido de estos jugadores sin Pep... ¿Te imaginas a Piqué sin Pep?

Tampoco.

Piqué es Beckenbauer, es un futbolista de un talento enorme, pero dudo que otro entrenador le permitiera lo que le permite Pep. Esto no es libertad, la libertad no se le da a nadie en el campo, se gana desde el conocimiento. Tú en tu trabajo le das libertad a un tonto y te arruina el periódico. Esto es lo mismo; les tienes que decir a los jugadores qué han de hacer, porque no pueden hacerlo ellos. Se juega libre dentro de una idea y de un funcionamiento. Piqué no hace lo que le da la gana. En el Barça no hay libertad absoluta, hay unas normas que permiten ser a los jugadores muy libres y muy felices, pero hay unas normas.

¿Qué le pasa a Argentina que hace malo a Messi?

Cuando digo que el fútbol argentino ha sufrido una desculturización, no me refiero a que antes leyeran a Borges. La cultura del fútbol era que si te la daba mal, te miraban los 10 jugadores. Recuerdo que un día saqué una falta lateral, quedaba un minuto, subieron todos, y la tenía que poner. En la barrera había un tipo y le pegué a él. Un mes estuvieron con la joda. “Si hay un tiro libre, que lo tire Menotti”. Mirá, ¿sabes que pasa con Argentina?

Le escucho.

El fútbol es como la vida, no te levantas a las seis de la mañana y te pones a buscar a la mujer de tu vida. La encuentras o no. Cada vez que la tocan, quieren ganar el partido. Es terrible, una verticalidad, un espanto. Para qué queremos un enganche si no tenemos a quién asistir. En el Barcelona hay asistidores que tienen a quién asistir. Hay más pases que goles. Y de eso se trata, de pasarse la pelota. No es tan difícil.