Cae el otro 'Sebastián'

Se trata de uno de los jefes de 'Los Rastrojos'. Los asesinos dieron aviso a la Policíapara que fueran a recoger el cadáver. Su cuerpo fue encontrado en Caucasia (Antioquia).

Alias Sebastián, uno de los delincuentes más buscados de Antioquia y uno de los responsable de la guerra que ha vivido esta región del país, murió en su ley. Sus propios escoltas, alias El Negro y alias Guadaña, lo asesinaron ayer en la madrugada y luego reportaron el asesinato a la línea 123 de la Policía para que recogieran el cadáver. En la tarde se entregaron y confesaron el crimen.

Efectivamente, tal y como lo habían informado los criminales, el cuerpo de Ángel de Jesús Pacheco Chancí (verdadero nombre de pila) fue encontrado en un predio rural del municipio de Caucasia (Antioquia), en el bajo  Cauca Antioqueño. Estaba amarrado a un árbol y con señales de tortura. El coronel José Gerardo Acevedo, comandante de la Policía Antioquia, confirmó la noticia e indicó que se adelantaron las labores para hacer el levantamiento del cadáver y su posterior necropsia para su identificación.

Aunque la noticia generó confusión, ya que algunos creyeron que se trataba de la muerte de Erick Vargas, también conocido con el mismo alias y quien tiene relación con la ‘Oficina de Envigado’, las autoridades aclararon que se trataba del otro Sebastián, el que delinquía en el Bajo Cauca antioqueño. Sin embargo, esto no le resta importancia al hecho.

Historia
Pacheco Chancí, alias Sebastián, era oriundo de Caucasia. Fue el jefe de la banda criminal ‘Los Rastrojos’, que actualmente tienen influencia en Antioquia y Córdoba. De igual manera, fue considerado socio de ‘Los Comba’ y persona cercana al exjefe paramilitar alias Cuco Vanoy.

Mientras fue paramilitar, militó en el bloque central Bolívar, donde alcanzó a ser uno de sus mandos medios. Fue hombre de confianza del exjefe paramilitar Carlos Mario Jiménez Naranjo, alias Macaco, y desarrolló toda su vida criminal en el Bajo Cauca y el nororiente antioqueño. No se desmovilizó con el proceso de las autodefensas. Tras la extradición a Estados Unidos de su jefe Macaco y otros comandantes de las Auc, Sebastián tomó la decisión de rearmarse y junto a otros excabecillas paramilitares conformaron la banda criminal para dedicarse al negocio del narcotráfico. Para lograrlo reclutaron desmovilizados de diferentes bloques que operaban en la región.

Sus principales enemigos fueron ‘Los Paisas’ y ‘Los Urabeños’, contra quienes se enfrentó en una cruda guerra por el control del narcotráfico. A este enfrentamiento le atribuyen las autoridades los principales hechos de violencia que se vienen registrando en el nororiente de Antioquia desde 2009.

El Bajo Cauca Antioqueño sufrió una de las guerras más cruentas entre bandas criminales por el dominio de los cultivos de coca, los laboratorios y el manejo de las rutas para el tráfico. Fue una disputa a sangre y fuego. El enfrentamiento lo protagonizaron la banda del ya detenido Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario, y el grupo de alias Sebastián, ambas conformadas por desmovilizados de las autodefensas. La guerra incrementó la tasa de homicidios a casi 70 por cada 100.000 habitantes, mientras el promedio nacional es de 34. La mayoría de crímenes obedecían a ajustes de cuentas entre estos grupos criminales.

Uno de los últimos hechos que se le atribuye a Sebastián fue la matanza de 10 personas, a las que sacaron de un balneario en la vereda la Arenosa, en Caucasia. Este y otros crímenes en la región formaban parte de esa estrategia de terror para mantener el control de los cultivos de droga, sobre los que cobraba extorsión, y el narcotráfico.

En su trayectoria criminal logró consolidar un ejército y las autoridades creen que pudo haber tenido mando sobre cerca de 300 hombres. Sin duda, junto a alias Valenciano, se convirtió en uno de los capos de la droga que dominaba las rutas por el Pacífico y Urabá.

En mayo de este año, en una acción policial fue detenido su hijo y meses antes fue capturado un enlace internacional para el envío de droga a España, conocido como Carlos García Morales, alias de El Matador. Las autoridades colombianas estaban ofreciendo una recompensa de $2.000 millones por su cabeza. Actualmente contaba con un pedido de extradición por las autoridades de España para procesarlo por narcotráfico.