Camino a Los Andes

Una conversación con Lisa Kelly y Hugh Rowland, protagonistas de una de las series más vistas en Latinoamérica, quienes graban en Perú la nueva temporada de 'Camioneros Rutas Mortales'.

Los habitantes de Huaraz, un pueblo andino de Perú clavado entre dos cordilleras imponentes, saben que las carreteras estrechas y a medio construir que atraviesan El Callejón de Huaylas son mortales. Lo saben porque han visto decenas de accidentes y ya han perdido la cuenta de los muertos. Quizá por eso, para muchos de ellos, es incomprensible que 25 gringos se jueguen la vida y escojan este callejón para grabar un programa de televisión.

Se trata de la serie Deadliest roads o Camioneros Rutas Mortales, que transmite History Channel, la cual muestra a varios conductores, diestros en rutas letales, al volante de rústicos camiones arrendados, recorriendo las carreteras más riesgosas del mundo. Luego de conducir por vías de hielo en Alaska y las de la cordillera del Himalaya, ¿cómo no pensar en las de la cordillera de Los Andes? Esa cadena majestuosa de montañas de América del Sur, de vías ancestrales, sin asfaltar y sin señalización, que claramente no fueron pensadas para tractores de más de seis ruedas.

Esa fue la propuesta que Patrick Costello, uno de los productores del programa, les hizo a los camioneros de la serie desde febrero. Por esa razón, desde el 14 de abril, se ven gringos con cámaras en rutas como el Callejón de los Conchucos o el Cañón del Pato, dos de las vías más peligrosas de la sierra peruana. “Ha sido increíble, los caminos son una locura... es mil veces más peligroso que el Himalaya”, dice Lisa Kelly, de 30 años, en un pequeño salón del Hotel Tumi, en el centro de Huaraz.

La temeraria camionera de Michigan repartía pizzas en una pequeña Van 10 años atrás. Nunca esperó recibir cartas de admiradoras que le escribían que querían ser como ella, sobre todo porque durante muchos meses, cuando empezaba en el oficio, ninguna compañía de Estados Unidos quería contratarla. Un trabajo de estereotipos, de hombres panzones y ‘machos’ que sigue contrastando con sus rasgos delicados, su silueta delgada y su pelo largo y rubio. Un gremio difícil, no lo niega, en el que poco a poco fue ganando respeto mostrando destreza y coraje.

Otro de los conductores que estuvo en las rutas que atraviesan Huaraz es Hugh Rowland, de 54 años, quien contó el desafío de Los Andes, una tarde en Lima antes de viajar a su natal Canadá. Habló de las carreteras, del temor que da asomarse por la ventana y sólo ver abismos, de los alucinantes paisajes, de rutas mortales sin amuletos, crucifijos o miedos. Comentó de lo difícil que resulta  creer que la gente arriesgue la vida a diario para llevar comida y materiales por esos caminos.

Rowland, protagonista del show, quien apareció por primera vez en televisión cuando lo llamaron para realizar el primer programa de la saga: Las Rutas del Hielo, al aire en 2007, ha trabajado desde los 15 años como camionero y tiene los brazos tatuados y una panza digna del gremio. Ha recorrido muchas de las rutas consideradas más peligrosas del mundo, ha perdido amigos en el camino y se ríe contando que cuando llega a su casa, después de ausentarse varias semanas, los vecinos lo saludan preguntando: “¿Sigues vivo?”.

Estos dos conductores, Rowland y Kelly, cruzaron con sus camiones varias rutas de la costa y sierra del departamento de Ancash, en Perú. La misma región que la tarde del 31 de mayo de 1970, tras el paso de un terremoto sin precedentes, dejó un saldo histórico y trágico: 80.000 muertos y cerca de 20.000 desaparecidos sepultados con una ciudad entera: Yungay. Huaraz quedó prácticamente destruida. Esa es la sombra que tiene una de las 25 rutas más peligrosas del mundo, escogidas por el equipo de Rutas Mortales para grabar el programa, que luego el espectador salta, sufre y vive con morbo y fascinación.

“La gente, desde sus casas, siente que está manejando estos camiones por carreteras mortales. Son muchos los oficios peligrosos, pero creo que son pocos con los que puedes sentirte tan identificado como con éste. Todos conducen carros, saben de qué se trata. Pero esto es ir un poco más allá (...). Ese es el éxito del show”, afirma Rowland, quien se ha acostumbrado a manejar con seis cámaras dentro del camión, que captan gestos de temor y alegría, y llegan a detallar el sudor. Lo cierto es que la serie ha tenido tanta acogida, que en octubre continuará la saga, esta vez con las rutas mortales de Los Andes, que podremos ver en Colombia, con suerte, hasta el próximo año.

Rutas mortales: Himalaya

La serie ‘Rutas Mortales: Himalaya’, transmitida por History Channel los domingos a las 8:40 p.m., muestra a cuatro camioneros en un entorno agreste: la cordillera del Himalaya. Por estas rutas,   conducen automotores locales de marca Tata, modelo 1613. Cada uno está pintado manualmente y adornado con descripciones de ídolos religiosos hindúes para proteger al conductor de los peligros del camino. Sin embargo, estos prototipos ofrecen poca protección. El chasis es la única parte del automotor que está hecha de acero, mientras que la cabina es construida enteramente de madera.

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