Carne de mentiras

En Inglaterra y Holanda están desarrollando carne artificial a partir de células animales. ¿De qué se trata?

¿Algún día los humanos probarán carne con la textura y el sabor de siempre, pero que no sea producto de un sacrificio sino de un proceso de laboratorio? Hanna Tuomisto, de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, es la principal investigadora de los efectos de la carne creada en laboratorio o in vitro en el medio ambiente. Tuomisto dice que es posible crear carne a partir de células y convertirla en una opción nutricional de calidad.

Además, la carne artificial podría traer beneficios ambientales, reducir la brecha alimentaria en el futuro y permitir que la tierra tenga otros usos. En un mundo que ya casi llega a los 7.000 millones de habitantes, ¿será un buen camino por seguir?

¿Cómo crear carne artificial?

En esencia, se toman células de animales para usarlas como embriones. Así se producen células musculares, y dichas células crecen en un biorreactor, que es como un gran tanque. Luego, algunos nutrientes son utilizados para proveer energía para todo el proceso. En mi estudio utilizamos una cyanobacteria, producida en un estanque largo y abierto. La producción es muy eficiente en términos de número de cultivos.

¿Qué tipo de ingeniería es necesaria para lograr un proceso exitoso?

En este momento la producción está apenas en la fase de investigación, así que los cultivos de carne artificial son muy pequeños. Se necesita más investigación para escalar en el proceso y entrar en la producción comercial, y también para desarrollar medios y optimizar los métodos.

¿En qué cambia la carne artificial en comparación con la tradicional?

El impacto ambiental es más bajo. La utilización de la tierra es mucho menor, gracias al uso de la cyanobacteria en vez de cultivos. También el uso del agua es bajo comparado con la producción convencional de carne. Y, por supuesto, existen beneficios nutricionales. El nivel de grasa puede ser controlada y es posible prevenir la propagación de las enfermedades animales. El contacto de los humanos con los animales se reduce.

Pero si hablamos sobre el sabor y la textura, ¿cuál es la diferencia?

En la actualidad no es posible decir cómo serán el sabor y la textura porque la cantidad de carne artificial producida es muy pequeña. La textura es un asunto muy importante. Es un gran reto. Debe ser similar a la de la carne convencional, es algo en lo que todavía trabajan los investigadores. El sabor puede ser controlado en la producción. Los sistemas permiten modificarlo y agregar cualquier ingrediente para que sepa como la carne de siempre, si es que no sabe así.

¿Es necesario manipular genéticamente esta carne?

No es necesario. Las células son tomadas de los animales y por lo tanto no necesitan ser modificadas.

¿Qué consecuencias trae para la nutrición? ¿Es una buena opción para alimentarse?

Sí. También es posible, si tenemos en cuenta que no tiene que ser modificada genéticamente, producir carne que aporte a la salud. Tiene grandes beneficios. Además, los gases expulsados al ambiente pueden ser controlados.

¿Cómo afecta al futuro de la alimentación en el mundo?

Esa es una pregunta más política. En teoría es posible, paradójicamente, encontrar plantas de producción en los países desarrollados. Sería más fácil producir grandes cantidades de carne sin tener en cuenta las condiciones que existan. En ese sentido, es una buena solución para la seguridad alimentaria.

¿Cuáles son sus efectos en el medio ambiente?

Las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso del agua se reducen en comparación con la producción convencional de carne de vaca, cerdo y aves de corral. El uso de energía es un poco mayor en cuanto a la producción de carne de aves de corral en Europa, pero mucho menor en la de vaca y cerdo. Así que, en ese orden, el impacto negativo de la carne producida en laboratorio es sustancialmente bajo.

¿Y cuánta energía es necesaria para producir carne artificial?

Para producir 1.000 kilogramos de carne cultivada se requieren 30 gigajulios de energía. Si eso se compara con la energía que gasta la producción de carne de vaca en Europa, es cerca del 50% de la requerida para producir la misma cantidad.

¿Han probado que es un producto apto para el consumo humano?

Sí. No tiene ningún ingrediente extraño. Es sólo músculo y grasa, así que no hay ningún inconveniente.

¿Es posible utilizar este procedimiento con otros productos?

Sí. Este proceso puede ser desarrollado en la producción de huevos y leche. No sé quién trabaja en ello en este momento, pero en teoría es posible.

Carne artificial: un esfuerzo de antaño

Luego de sufrir hambre y sed en la Segunda Guerra Mundial, Willem van Eelen estudió medicina en la Universidad de Ámsterdam, donde gracias a un profesor que ya había experimentado con células en el laboratorio concibió la posibilidad de obtener carne sin necesidad de sacrificar animales. Van Eelen invirtió su dinero en la creación de carne in vitro. En 2005 el gobierno holandés donó dos millones de euros para su investigación.

La producción industrial de carne artificial todavía no es un hecho, pero Hanna Tuomisto —investigadora de la U. de Oxford, en Inglaterra— estima que estará en el mercado en cinco años y que será de gran utilidad. Mark J. Post, fisiólogo holandés, comparte su opinión: “Creo que (la carne artificial) será la única opción posible”, le dijo a la revista Scientific American.

También Morris Benjaminson, científico estadounidense, y Jason G. Matheny, cofundador del grupo de investigación New Harvest, han realizado estudios sobre la creación de carne en laboratorio.

 

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