Chalán, ejemplo de desarrollo

Forma parte de los 75 municipios colombianos que exportan a Latinoamérica su modelo de planeación con apoyo de Naciones Unidas.

Enclavado en los Montes de María, 15 años atrás, el municipio de Chalán en Sucre vivió uno de esos extraños y atroces actos que caracterizan nuestra guerra y desde entonces fue conocido en Colombia y en el mundo como aquel único lugar donde fue posible que un burro se convirtiera en bomba. Este hecho sólo fue el comienzo de muchos años de disputa entre la guerrilla y los paramilitares por el dominio del territorio de los chalaneros, que terminó por estigmatizarlos como el municipio de la muerte.

Hoy, las cosas han cambiado porque ellos decidieron apostarle a la vida. Lo hicieron de varias formas, una de ellas consistió en trabajar localmente un modelo de planificación territorial en la que el sueño de un territorio construido entre todos y para todos fuera posible. Este trabajo de varios años terminó en una visión común que se convertiría en el norte de su desarrollo: Chalán, un hogar para la vida donde suena la gaita y se vive la finca montemariana. Su vecino, Morroa, en donde también se aplicó el modelo, conduce su proceso a través del hilo con el que se tejen las hamacas y del sonido del pito atravesado.

Esta experiencia, junto con la de otros 75 municipios del país, es ahora “exportada” a otras naciones latinoamericanas como Paraguay, en el marco del Programa de Cooperación Sur-Sur para la Transferencia del Modelo de Planeación con Enfoque Poblacional Colombia-Paraguay, liderado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) de Colombia y de Paraguay, las agencias de cooperación de Alemania (GIZ) y de España (Aecid) que trabajan en ese país y la Universidad Externado de Colombia, que desarrolló el modelo.

Más de 40 autoridades locales y nacionales de Paraguay, entre las que se encontraban tres alcaldes municipales (allí llamados intendentes), estuvieron durante cinco días en Colombia capacitándose para pensar sus territorios en función de las necesidades y anhelos de su población, experiencia que continuará en Paraguay durante ocho meses más, buscando generar capacidades locales para implementar los planes de ordenamiento territorial y de desarrollo que les ordenó por ley el gobierno central hace apenas unos pocos meses.

Los paraguayos, así como los chalaneros y los morroanos, están construyendo su modelo de desarrollo utilizando un instrumento de planificación territorial del desarrollo denominado BIT-PASE, creado por el área de investigación en demografía y población de la Universidad Externado de Colombia, que precisamente concibe a la población no como una variable demográfica más sino como “un conjunto de sujetos activos que crean y recrean sin interrupción el territorio”, como lo señaló el investigador del Externado Alejandro Angulo en la clausura del primer módulo de capacitación.

Pero qué significa encontrarle un norte al desarrollo como lo hicieron Chalán o Morroa. “Lo primero es entender el territorio —señala Paulo Javier Lara, asesor de población y desarrollo del Unfpa-Colombia—, ubicar dónde estas, conectar información, pasar de una radiografía a un diagnóstico real del territorio y a partir de allí concertar entre todos un camino”.

A través de la utilización de las variables demográficas —que muchas veces suenan a datos que no sirven para nada y que para obtenerlos se invierten ingentes recursos— en conjunto con las variables ambientales, económicas, culturales y sociales, los actores locales que han participado en este proceso de planificación territorial con enfoque poblacional están aprendiendo que para compaginar el desarrollo con las necesidades humanas es necesario “organizar la producción, mediar la apropiación del territorio y regular el consumo de los bienes materiales y no materiales”, y que para ello “hay que componer balances, ponderar riesgos y colaborar con los sujetos activos para crear los mecanismos que ayudan a responder a las tensiones y a prevenir los desequilibrios” que se dan en sus territorios, como lo contó el investigador Angulo.

Trabajar de esta manera la planificación de un territorio hizo, por ejemplo, que en Sopó (Cundinamarca), otro municipio que aplicó el modelo, se escogiera la ruralidad como el elemento que podría equilibrar su desarrollo. Durante el trabajo, los soposeños identificaron los componentes que constituían su identidad como municipio, entre los cuales estaban la empresa de productos lácteos Alpina, el valle de Sopo y las montañas aledañas. Así, definieron que el tipo de industrias que querían para su municipio serían aquellas que fomentaran el espíritu rural y el cuidado del medio ambiente, que las montañas aledañas serían zonas de reserva en las que se pudiera disfrutar de la naturaleza y que los usos permitidos en el valle deberían contribuir a la seguridad alimentaria de sus habitantes.

Balances, interacciones, tensiones, población, ambiente, sociedad y economía son las palabras claves de este modelo, a las cuales se les añade el tema de la gobernanza, cuyo primer objetivo, en palabras de Pierre Calame, investigador francés, “consiste en aprender a vivir juntos y administrar pacíficamente el hábitat común; asegurar en él las condiciones necesarias para la supervivencia, la paz, la plenitud y el equilibrio entre la humanidad y la biósfera”.

El proyecto BIT-PASE

El proyecto de creación de una metodología para la planificación territorial que incorporara las variables de población surgió en el año 2001 por solicitud del Ministerio de Medio Ambiente de entonces al Unfpa-Colombia para desarrollar el mandato de la Conferencia Mundial de Población y Desarrollo de 1994 en El Cairo, en la cual se promulgaba, entre otras cosas, la necesidad de relacionar los términos “población” y “medio ambiente” en la planificación del territorio.Esta solicitud fue plasmada en el desarrollo de un convenio con el área de investigación en demografía y población de la Universidad Externado de Colombia —pionera en el país en los estudios de corte demográfico— para que se conceptualizaran las relaciones entre ordenamiento territorial, medio ambiente y población.A partir de este marco teórico, el Unfpa y la universidad desarrollaron la fase piloto de implementación de la metodología primero en tres municipios del país para los planes de ordenamiento territorial y más tarde en otros 20 municipios para generar los planes de desarrollo municipal. A partir de allí, 50 municipios más han implementado la metodología BIT-PASE en la formulación de sus planes de desarrollo.

La cooperación Sur-Sur

En días pasados, el presidente Juan Manuel Santos le señaló a las agencias de cooperación internacional como el Unfpa, que el norte de trabajo con el Gobierno debería centrarse en la cooperación Sur-Sur para compartir los avances que se han hecho en Colombia con otros países de la región. De esta manera, según Tania Patriota, directora del Unfpa-Colombia, se empezó a trabajar muy fuertemente con esta iniciativa BIT-PASE, que para ella es la más exitosa porque su desarrollo conceptual, de generación de capacidades locales y de planeación local del desarrollo con herramientas adaptadas al contexto local ha sido ya ampliamente probada.La transferencia de este conocimiento creado en Colombia ha sido solicitada no solamente por Paraguay sino también por República Dominicana, Venezuela, Ecuador y Honduras.