Chivas entrenó en una cárcel de Guadalajara

La inusual práctica obedeció a una iniciativa que forma parte de un proyecto de las directivas del club, para acercar el equipo a sus seguidores.

La primera plantilla del club mexicano Chivas de Guadalajara ingresó este martes en una cárcel local para entrenarse frente a centenares de reos y una treintena de periodistas.

La iniciativa forma parte de un proyecto de la directiva para acercar al equipo, uno de los dos más populares de México, a sus seguidores y que ha incluido en las últimas semanas otras prácticas en pueblos de los alrededores de Guadalajara.

Jugadores mundialistas en Sudáfrica-2010 como Adolfo Bautista o Jonny Magallón pasaron todos los controles de seguridad y se ejercitaron en el precario terreno de juego del Centro de Rehabilitación de Puente Grande, a las afueras de la segunda ciudad de México.

Los reos vieron la práctica tras una reja pero a la conclusión ingresaron al campo para tomarse fotos con los futbolistas y que les firmaran autógrafos y les regalaran camisetas.

"En algún momento hubo cierto temor pero conforme vas viendo la disciplina de toda la gente, el apoyo de todos los reclusos, nos fueron dando confianza y realmente estamos muy bien y en la parte final entrenamos hasta con normalidad", explicó el entrenador de las Chivas, José Luis Real.

El cuerpo técnico y otros visitantes, como el piloto de la Nascar México Antonio Pérez, incluso disputaron un breve partido con una selección de los 2.000 internos del penal de Puente Grande, localidad que alberga otra cárcel de máxima seguridad.

"Nos agrada al menos poder estar algunos momentos con ellos trayéndoles un poco de alegría y convivencia, sabiendo que es una parte muy difícil la que están pasando", expresó Real. La práctica sirvió para preparar el choque del fin de semana con Cruz Azul, decisivo para el pase a la liguilla.

También estuvo presente en el entrenamiento el propietario de las Chivas, el empresario mexicano Jorge Vergara, quien la semana pasada vendió las acciones que le permitían controlar al Deportivo Saprissa, el club de fútbol más popular de Costa Rica.