Cinco años de conquistas LGBTI

Tres reconocidos centros comunitarios y protocolos de atención en salud en 13 de los 22 hospitales del Distrito son algunos de los logros.

La pregunta era ¿a qué tipo de persona no le gustaría tener de vecino?, la hacía el Distrito a ciudadanos de distintos estratos y hace cuatro años el 55% de ellos contestaba que a los homosexuales. El año pasado se repitió el cuestionamiento, pero el porcentaje bajó a 28%. Es el ejemplo que usa la alcaldesa de la localidad de Chapinero en Bogotá, Blanca Inés Durán, para referirse a los logros alcanzados por la comunidad LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgeneristas e Intersexuales), luego de cinco años de política pública en la capital.

Nadie sabe cuántos son porque la administración distrital no cuenta con un censo, en esta ciudad que, se estima, tiene unos siete millones de habitantes. Lo que sí está claro —y se evidencia en la respuesta anterior— es que hoy gozan de mayor aceptación y espacios conquistados desde el Estado, lo que ha convertido a la capital en un ejemplo nacional.

Acaso el principal logro de la política pública LGBTI en Bogotá sean los tres centros comunitarios que funcionan de manera gratuita en Chapinero, Bosa y el Centro, los cuales a mayo de este año han atendido a 22.000 miembros de esa comunidad en servicios como orientación jurídica, asesoría psicológica, acompañamiento a organizaciones y atención a las violaciones de derechos humanos.

Esta semana el centro que funciona en Chapinero ganó el premio León Zuleta por la Diversidad Sexual y de Género 2011, como mejor institución oficial que trabaja en la defensa de los derechos de los sectores LGBTI. Su director desde el año pasado, el psicólogo Daniel Verástegui, dice que quizás el mayor aporte de estos lugares sea que han posibilitado la libre expresión sin miedo al rechazo.

No es el único servicio especializado que les ofrece la ciudad a quienes tienen orientaciones sexuales distintas. Trece de los 22 hospitales distritales hoy cuentan con protocolos de atención LGBTI, con médicos especializados y acceso diferencial, según explicó el secretario (e) de Salud, Harold Cárdenas. Las cifras señalan que la ciudad invierte $2.000 millones anuales para atender a 9.000 LGBTI que están afiliados a la seguridad social.

Es el reconocimiento a unos sujetos de derecho que antes, sencillamente, no existían para el gobierno local. Los primeros pasos de la política pública se comenzaron a dar durante la primera administración de Antanas Mockus (1995), cuando se crearon los semilleros de convivencia sobre homosexualidad. Entonces, por primera vez se intentó medir los niveles de homofobia.

Camila Esguerra es la coordinadora de gestión institucional de la política LGBTI en el Distrito y cuenta que fue hasta 2005 cuando sobre este tema se dio el primer intento normativo en el Concejo. Lo lideró el concejal Carlos Vicente de Roux, quien presentó un proyecto de acuerdo con la política pública. Fue aprobado apenas en 2009.

En 2007, luego de un año de consultas a líderes LGBTI de distintas organizaciones, el entonces alcalde Lucho Garzón ya había decretado algunos de sus lineamientos y creado la Dirección de Diversidad Sexual, en la Secretaría de Planeación, y la Gerencia de Mujer y Género, en el Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal (Idpac). Es decir, la existencia de la política pública se cuenta desde 2006 y por eso hoy se celebran sus cinco años.

Y en medio de la celebración cabe hablar de los retos por delante: Camila Esguerra detalla que quedan algunas estadísticas por cumplir. Entre ellas, llegar a 40.000 personas atendidas en los centros comunitarios y hacer 10.000 sensibilizaciones ciudadanas. El secretario de Salud asegura que falta ampliar la cobertura en salud para esta población y realizarles un censo.

Más allá, los expertos coinciden en que sigue habiendo discriminación contra los LGBTI en colegios, iglesias y en la propia familia. La alcaldesa de Chapinero, Blanca Durán, menciona además dos retos fundamentales: la seguridad (el año pasado se registraron dos homicidios contra transgeneristas) y que el próximo alcalde incluya en su Plan de Desarrollo esta política pública.

De eso último dependería, entre otras cosas, que el porcentaje de la respuesta que se mencionó al principio de esta nota siga bajando.

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