"Colombia a mí no me debe nada"

El periodista que investiga la vida de Joe Arroyo desde 1993 y prepara un libro sobre el músico reproduce un fragmento inédito de la última de sus diez entrevistas con el personaje.

¿Cuál ha sido el momento más difícil de su vida?

Fue cuando caí muy enfermo en Madrid. No sé si era mi locura, no sé si toqué muchas cosas en el artista, yo terminé de cantar y estaba ‘empapaíto’ y me metí al aire en seguida a cambiarme y por muy joven que fuere, algún día te pilla.

¿Ese evento fue más fuerte que el del 83 en Cartagena?

Esos dos fueron de la misma experiencia. Es que cuando estás en el escenario el clima es cálido, pero cuando sales, el cambio de clima, entonces el doctor me dice que me “tiene que meter en el garaje” por cuatro días porque tenía principios de neumonía. Y es que siempre he tenido problemas en los pulmones a pesar de que canto muy alto y se lo agradezco a Dios.

Vamos ahora con el momento más importante en su vida...

Hay varios. Tengo una gran satisfacción por ser padre de sólo mujeres, Dinco es el único varón y está en Bogotá, está con la música, la mamá de él es Luz Marina, es una bogotana. Tengo esa satisfacción de que todas mis hijas están grandes y salimos a comer a alguna finca, es una vida muy sabrosa a pesar de que me he separado de sus mamás por diferentes razones. La primera fue Tania, quien precisamente hace dos días cumplió cinco años de haber fallecido, el dolor más grande de mi vida.

Su hija se llama Tania por la canción y no al revés...

Así es, Tania es un tema muy romántico inspirado en una mujer, no puede ser inspirado en una hija. La primera es Tania, le sigue Adelita, que vive en Barranquilla y se fue a especializar a Argentina, y cuando volvió lo hizo con su marido.

El amor entre usted y Adela fue desde niños, ¿cierto?

Así es, fue un amor tenaz y me marcó. Comencé a tener amores con Adela cuando tenía 11 años, porque éramos vecinos de barrio, vivía en Nariño y ella en Lo Amador, pero su cuñado vivía frente a mi casa, entonces por ese motivo llegaban por la casa.

¿Con qué sueña profesional y personalmente?

Mi sueño es y todavía no se me quita, pero no me dejan quizá porque ellos tienen más visión de negocios, es hacer una casa disquera donde vengan muchos artistas y yo les ofrezca una sociedad para que no se sientan mal económicamente y que ellos tengan acceso a ver si están vendiendo o no, una forma transparente. Entonces aquí para quien está haciendo esa idea al principio es un ‘autogarrote’, pero ese es mi sueño, porque siento que le debo algo a Colombia y a los músicos.

¿Qué siente usted que le debe a Colombia y viceversa?

Colombia a mí no me debe nada, soy yo quien le debo mucho, porque me ha soportado y pechichado mucho, me ha dejado sobrevivir y me ha apoyado en todo. Y es a todas las ramificaciones, porque los periodistas han sufrido conmigo las verdes y las maduras, y por muchos comentarios que hayan dicho ellos siempre están conmigo, a veces justificado y a veces hablan por capricho tantas cosas que se le pueden ocurrir al ser humano, entonces uno ya sabe que “erda, este man se la cagó, mira lo que está hablando de mí”, pero en el fondo sigue siendo mi “llave”; todo eso sucede en el ciclo de la vida y en el ciclo de un artista grande. A veces me siento con Diomedes, que somos cosas muy apartes, pero nos quedamos mirando y le digo: “A ti y a mí nos tienen timbraos, aunque no hayamos hecho nada nosotros somos los culpables”. Aunque ese man haya dejado todo y yo lo mismo siempre nos señalan con el dedo porque es “cría fama y acuéstate a dormir”, ya no hay más que hacer y yo se lo he dicho: “Estamos viviendo un karma” y él me pregunta: “Eche Joe, ¿qué es un karma?” y yo le respondo: “Tampoco sé qué es un karma, pero sé que es un karma lo que estamos viviendo” (risas).

¿Qué música escucha cuando está en su casa?

Soy loco por la música americana de Sammy Davis, esa gente, Frank Sinatra. No porque lo de él es pura fama. Y esa es la música que escucho, porque es relajante y eso te va subiendo y te va especializando.

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

La más reciente fue la desaparición de mi hija. Es que tuve tres episodios muy cercanos en los que mueren mi hija, mi mamá y mi abuela. Mi abuela, porque me crié con ella; mi mamá, porque es mi mamá, y mi hija mayor, analiza eso. Fue golpe tras golpe y me marcó.

¿Qué le saca la piedra?

No soy agresivo, lo que sí me resiente es que hablen tan feo de mí y no es cierto, pero mis hijas están recibiendo esos golpes y lo hacen sin compasión y sin fundamentos.

 

¿Cuál de estos artistas escucha más: Juanes, Shakira o Carlos Vives?

Bueno, para mí, Shakira tiene mucho talento. A mí me gusta lo que hace Carlos, quien está enalteciendo el folclor e internacionalizó el vallenato. Juanes es un tremendo artista, el grabó La noche, pero tiene un estilo muy propio. Shakira es la mayor, ella es la mamá, esa muchacha es excelente.

La primera grabación

¿‘El toro pando’ fue un éxito?

El toro pando fue un éxito a nivel de corralejas, ¿sabes dónde fue un tremendo éxito? En Sincelejo, más que todo en la sabana, eso lo canté con el señor Manuel Villanueva de Cartagena.

¿Tenía 15 años?

Tenía como 15 años cuando lo canté, ni me acordaba. Anteriormente casi nunca se sacaba la carátula de los artistas, se usaban modelos.

Maestro, ¿qué recuerdos le trae a usted esa música?

Lo primero que se me viene a la mente es ese sabor a pueblo, sabor a éxitos, porque mi sueño siempre ha sido ese, el cantar, y bueno, que sean bien recibidas mis canciones.

¿Cuál era su situación familiar al momento de grabar ‘El toro pando’?

Tenía mi gran deseo de cantar. Me crié en un matriarcado, entonces mi abuela y mi mamá no veían muy bien que a esa edad me fuera a cantar y que me trasnochara, pero ellas en el fondo sabían que lo hacía porque quería ayudarlas, porque vivíamos en una situación en donde nací en una pobreza ‘tesa’. Cuando nací mi niñez y todo eso se envolvió en una situación en la que no había ni agua ni luz en mi barrio Nariño ni sus alrededores. Este álbum fue el primero que grabé en 1970, cuando tenía 15 años, y pasaron varios pa volver a grabar. Luego, ya mi mamá y mi abuela me decían: “Ya él es un hombrecito... hay que dejarlo”, porque me desenvolvía en el ambiente de los músicos.

Folclor

Usted en casi 40 años se ha mantenido por el folclor, ¿por qué ha seguido por esa línea y no abarca ritmos más universales y modernos?

Primero que todo ha sido la insistencia, ha sido como que me nace de aquí (corazón) y no es por altivez, pero es que veo y defiendo la música colombiana y pongo de énfasis a muchos cantantes nuevos. Están en una onda muy chévere, pero están dejando perder la música colombiana. A Juan Carlos Coronel, por ejemplo, que ya es un señor, también le insisto: “Erda Juanca, vamos a ver qué es lo que es nuestro país, vamos a ver quiénes están en la palestra... nadie quiere meterle la mano a nuestra música”.

¿Pero usted por qué se ha mantenido por esa línea del folclor?

Porque en esa línea me muevo como pez en el agua y Dios me ha dado ese don de una sensibilidad de ser compositor y autor de nuestra riqueza colombiana en la música, obviamente con el permiso de Eliseo Herrera, con el permiso de los grandes. Lucho Bermúdez, que para mí es uno de los grandes maestros junto con Pacho Galán. Y yo, pues tengo esa actitud con el pueblo, porque el día que desaparezca Joe quizá sea dentro de 50 años más, porque me puse entre, confieso, 120 años de vida y eso es diario. Hago mi oración y le digo a mi Señor: “Gracias por darme 120 años de vida reinando en sanidad total”. No es como la gente dice que “el Joe es cule loco, que no sé qué”, tú sabes, ese es el agite de “míster lengua”. Y en el ámbito internacional es lo mismo y me han matado un poco de veces.

En su obra discográfica hay mucha influencia del folclor haitiano y jamaiquino... ¿cómo es el acercamiento con esa música, porque mucha gente dice que hay temas que son idénticos al original?

El vínculo mío con los haitianos es muy grande y creo que nos hemos marcado mutuamente. Siempre he sido amante de esa música, pero nunca lo he hecho con la intención de fusilar. He buscado a muchos jamaiquinos a que vengan a grabar conmigo.

¿La musa original está fiada?

No se sabe si primero fui yo o quién el ‘original’, porque hay muchas influencias y el músico haitiano recurre al Joe y viceversa.

¿Eso mismo pasa con la salsa?

Cuando uno se empapa con los grandes folclores, uno hace unos temas internacionales que aunque no hable papiamento, eche, eso se pega. Es como El evangelio, un tema original haitiano y lo hicimos, porque formo parte de esa grabación y agregué muchas partecitas a esa canción. Hice mucha cooperación en muchos temas como Yamulemau, por ejemplo, y en Nueva York me dicen: “Tú haz hecho más original el tema que el mismo original” y yo he ido al África, a Puerto Rico y a República Dominicana, y se escucha el Yamulemau de Joe.

* Periodista cartagenero, exdirector del magazín cultural de ‘El Universal’, jefe de prensa del Festival de Cine de Cartagena. Dirige un proyecto para revivir el Festival de Música del Caribe.

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