Combustibles: ¿reforma silenciosa?

La Red de Veedurías de Colombia denunció que la continua variación en la fórmula para establecer el precio de los combustibles, que incluye una serie de impuestos, se convirtió en una reforma tributaria oculta que a diario pagan los colombianos.

“Esta reforma disfrazada y silenciosa ha incidido para que el consumo de combustible  no sólo disminuya, sino que el precio sea cada día más alto”, sostiene Libardo Espitia, director de Servicios Públicos de la Red.

La Red señaló que el Gobierno, con pleno favoritismo a Ecopetrol, convirtió las utilidades de la entidad como su caja menor, inclusive los ahorros del Fondo de Ahorro y Estabilización de Precios (FAEP) no se utilizaron para la modernización de las refinerías, sino para el pago de deudas de las entidades territoriales vía Plan Nacional de Desarrollo.

Según Espitia, con la liberación de los precios de los combustibles se provocó un alza en los precios que afectó la economía de los colombianos. A tal punto que el 1° de enero de 1999 el galón de gasolina costaba $1.608,29 y a abril de este año valía $8.500, es decir, que tuvo un incremento de $6.891,17, lo cual representa un porcentaje cercano al 800%.

La estructura de precios actual es diferente a la original, porque se le han introducido otras variables  entre las que se encuentran la tarifa de marcación y un margen de continuidad de abastecimiento (cobro de $86,42 por galón de combustibles para garantizar inversiones de Ecopetrol).

Por eso, anoche, en el debate de la Comisión accidental de seguimiento a los precios de los combustibles y fórmula tarifaria, en plenaria del Senado, fueron varios los congresistas que además de pedir la renuncia del ministro de Minas y Energía, Carlos Rodado, hicieron propuestas para lograr un menor precio.

Alexandra Moreno, del partido MIRA, habló de la existencia de una especulación y abuso del Gobierno en el cobro del precio. Dijo que la propia Contraloría señaló que producir un galón de gasolina cuesta la mitad de lo que paga hoy un colombiano y aseguró que la fórmula del Gobierno no tiene ninguna justificación legal ni económica. Agregó que si se quisiera bajar el costo en $800, sólo se tendría que suspender dentro de la fórmula los cobros del impuesto global, la tarifa de marcación y el que se cobra como margen de continuidad.

El senador Luis Fernando Velasco, por su parte, propuso que el Gobierno debe aplicar fórmulas como no cobrar impuestos sobre más impuestos, y en una crítica profunda al ministro de Minas dejó saber que si los precios siguen al alza, el funcionario terminará quemado por una decisión política de todo el Gobierno, cuando es un tema del ministro de Hacienda.

Rodado Noriega, en su turno, aclaró que los precios corresponden a los altos costos de convertir el crudo en combustibles, como la gasolina y el acpm, y señaló que se debe mantener la actual política de precios porque si se modifica, los más afectados serían los municipios, que dejarán de recibir  importantes recursos de las regalías. Recordó además que entre el año 2004 y 2008 el gobierno entregó $21,6 billones en subsidios para los combustibles y aclaró: “No se deben incurrir en subsidios tan altos cuando ese dinero se puede usar en educación”. Y más aún, agregó, “cuando ese subsidio fue para los dueños de los carros”.

Temas relacionados