Con garra y fútbol

LA SELECCIÓN URUGUAYA venció anoche 2-0 a la de Perú y avanzó a la final de la Copa América en Argentina. El delantero Luis Suárez fue la figura de los charrúas, quienes buscarán su decimoquinto título en el torneo continental.

No es casualidad. Claro que no. Uruguay es el mejor equipo del continente. Por algo hace un año terminó en el cuarto puesto del Mundial, en la inolvidable Sudáfrica. Por eso mismo ahora, bajo el cielo argentino, quedó a un paso de la gloria. “Sabremos cumplir”, es la estrofa final de su himno, aquel que los charrúas que cruzaron el Río de La Plata entonaron con orgullo en las tribunas del estadio Único de esta ciudad. Vaya si lo hicieron los muchachos de Óscar Washington Tabárez, el viejo Maestro.

Después de eliminar a Argentina desataron el nudo de Perú en el segundo tiempo, con dos impactos de Luis Suárez, y pusieron a la celeste en una final suramericana después de 12 años.

Qué pena deben sentir todos en Colombia. Perú toca lindo, por momentos, pero se excede en el traslado. Y permite que el rival explote sus flaquezas, especialmente por el sector izquierdo de la defensa, ahí mismo donde hace agua Wálter Vílchez. Porque Víctor Yotún no es garantía de marca y Juan Manuel Vargas, al menos anoche, se corporizó en delantero. Fue una sorpresa táctica de Sergio Markarián, quien decidió que el lateral volante de la Florentina italiana se moviera en los metros finales de la cancha, como socio de Paolo Guerrero, que de ‘Depredador’ no tuvo nada de nada. Claro que lo bueno que generó el seleccionado de la banda roja sobre el pecho blanco tuvo que ver con Vargas. El capitán fue pura potencia. De su pie izquierdo nació la jugada más clara de los peruanos, cuando metió un centro rasante que ni Guerrero ni Luis Advíncula pudieron empujar en las barbas de Fernando Muslera.

Uruguay fue más claro y llegó más veces al área de Roberto Fernández. Incluso, marcó un gol correctamente anulado por el boliviano René Orozco. Lo que le faltó al conjunto celeste fue elaboración. Y como Tabárez suele prescindir de los enganches, Diego Forlán le saca lustre al número 10 que luce en su espalda. Se vuelca como media punta y reparte el juego. Pero necesita la asistencia de los mediocampistas externos. Los dos Álvaro, González por la derecha y Pereira por la izquierda, lastimaron por las bandas.

También fue importante el calvo Wálter Gargajo en la distribución. Sin embargo, el recurso más repetido por los uruguayos fue la pelota quieta. Y no la supieron aprovechar. De un tiro libre de Forlán, que peinó Diego Lugano, Luis Suárez no pudo convertir, a pesar de estar en una muy buena posición. De un lateral de Maxi Pereira se produjo la acción con mayor riesgo sobre el arco peruano. Pero Fernández estuvo rápido de reflejos para tapar la arremetida de Álvaro Pereira.

Desde esa coyuntura, el partido no ofreció emociones calientes que pudieran combatir la ola polar. Y teniendo en cuenta el estado del campo de juego, mucho no se podía esperar. Si el partido estuvo a punto de ser suspendido, producto del diluvio que inundó esta ciudad en la madrugada y hasta se duda de que el duelo que el sábado definirá el tercer puesto pueda disputarse en esta sede. Hasta el segundo tiempo, claro, cuando Uruguay le subió la temperatura a la noche. Y el que prendió el fuego fue el arquero peruano, que cometió un error que le terminó costando el gol.

Fernández sacó rápido un tiro libre con tanta imprecisión que se la puso en el pecho a Maxi Pereira. El lateral del Benfica se la brindó a Forlán y el goleador del Atlético de Madrid sacó un bombazo. El portero dio rebote y Suárez, siempre atento, se la mandó a guardar. Y explotó el carnaval celeste en esas tribunas que parecían el estadio Centenario de Montevideo. Perú quedó para el cachetazo. Fue al frente y entregó espacios. Y los uruguayos los liquidaron de contra.

Un rato después del primer gol, Álvaro Pereira construyó una pared con Forlán y habilitó a Luis Suárez. Con la sangre helada como la noche, quebró la cintura y marcó el 2-0.

Perú se descontroló, se quedó sin su capitán y deberá conformarse con pelear el tercer puesto. Uruguay reguló fuerzas. El domingo, en el Monumental de Núñez, jugará la final. Hoy se define su rival. Da igual. El que quiere celeste, que le cueste ante quien le cueste.