Con tos y punticos en todo el cuerpo

Es muy difícil pasar por la infancia sin un brote en la piel. Las eruptivas –estrechamente relacionadas con las virosis respiratorias– son el pan de cada día, pero muchas se pueden prevenir con vacunas. ¡No se deje ganar la pelea contra estas enfermedades!

La mayoría de las eruptivas son enfermedades virales, y en un gran porcentaje muchos de los brotes que presentan los niños son inespecíficos y están asociados a cuadros virales como diarrea o enfermedad respiratoria alta. Sin embargo, hay un porcentaje de brotes que pueden relacionarse con cuadros bacterianos, que implican consulta rápida al pediatra, ya que comprometen la salud del niño y generan complicaciones si no se tratan adecuadamente.

Las virales más frecuentes son roséola, rubéola, sarampión, varicela, enterovirus, quinta enfermedad, y no podemos olvidar en nuestro país el dengue.

Dentro de las causas bacterias más frecuentes están: impétido, escarlatina y eczemas por bacterias que pueden implicar un riesgo en la vida del pequeño paciente, dado que son producidas por bacterias como Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes. De las anteriores, las inmunoprevenibles son varicela, sarampión, rubéola, y está en curso avanzado la vacuna contra el dengue.

Ojo con el dengue

El dengue (el gran simulador, pues sus síntomas se parecen a infecciones virales respiratorias) ha cobrado miles de vidas en nuestro país, por tanto es importante evitar los reservorios del mosquito y las medidas para evitar exponerse, pero que actualmente está en curso avanzado el desarrollo de la vacuna de dengue.

Qué es el asma

El asma bronquial es crónica. Produce inflamación de las vías aéreas y obstrucción bronquial variable que es reversible espontáneamente o con tratamiento. Esta reacción es una respuesta a distintos estímulos: alérgenos, fármacos, ejercicio, aire frío, risa o lloro, humo.

El asma puede generarse a partir de alergias respiratorias y debe ser tratado por el pediatra y el alergista.

Varicela, sarampión y rubéola

Lo más importante es prevenirlas con vacunas para recién nacidos (ver el cuadro de vacunación obligatoria). Una vez se inicia el cuadro de brote (vesículas o ampollas y ronchas con mucha rasquiña) hay que recordar que el niño es contagioso incluso 48 horas antes del brote hasta que termina la aparición de las lesiones.

Cuidados

Si un niño tiene varicela o cualquier otro brote debe abstenerse de ir a la escuela

Lavado de manos estricto antes y después de tocarlo.

Vacunación de los miembros de la familia si se trata de una enfermedad inmunoprevenible, idealmente entre las primeras 72 hasta 96 horas del contacto.

Se prefiere, si tiene fiebre, administrarle acetaminofén al pequeño, y no aspirina o derivados de estos que pueden conllevar interacciones ante la presencia de cuadros virales y complicaciones derivadas.

Administrar suficientes líquidos orales y estar pendiente de los signos de alerta como cambios en el estado de conciencia, fiebre persistente, postración importante, deshidratación, convulsiones o sobreinfección.

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