Conquista en forma de escaleras

El artista Juan Fernando Herrán presenta su obra ‘Espina dorsal’ en la reciente inaugurada galería N-ce Arte.

Hay artistas cuyas obras son como unas crónicas de largo aliento. El trabajo de Juan Fernando Herrán no está cobijado solamente por un concepto, una inquietud social, una inspiración, una mirada artística o una habilidad plástica extraordinaria. Su obra es todas las anteriores y el producto de una investigación exhaustiva de cuatro años que va al campo de acción para después traducirla en fotografías y esculturas.

Unas escaleras imposibles, hechas de tablas de madera ordinaria, se elevan por los espacios de la galería, que valga la pena aclarar hay pocos lugares en Bogotá que permiten albergar una obra de esta envergadura. La instalación escultórica fragmentada en diferentes lugares está acompañada de dibujos, de bosquejos, de maquetas y de fotografías que evidencian la construcción impulsiva de los escalones que nacen de la necesidad que se vive en los barrios marginales de Medellín, en esas invasiones que se van adaptando a los terrenos escarpados.

Herrán fue uno de los becarios seleccionados en el Encuentro Internacional de Arte en Medellín de 2007 para hacer un trabajo relacionado con la ciudad. El punto de partida fue explorar equivalentes escultóricos en los barrios piratas de la capital paisa y buscar elementos que tuvieran una filiación con el espacio público.

Al recorrer estos suburbios se dio cuenta de que las escaleras, tanto las de acceso a los barrios como a las propias casas, tenían una riqueza formal y un valor agregado porque dejaban entrever los procesos de identidad de la gente que los habita. Cual conquistadores, empiezan a intervenir la montaña por medio de peldaños de madera o de concreto, sin mayores planeaciones, sin diseño, por plazos, como la vida vaya dictando esas subidas y bajadas que, al final, buscan conectar la vida con el lugar. “Esos escalones son hechos sin ninguna pretensión técnica, son casi que una expresión tridimensional muy directa, muy rápida, muy necesitada”, sostiene Herrán.

En efecto, son como banderas plantadas que definen el sentido de pertenencia. “La escalera es un elemento que los acompaña constantemente, un factor que agrupa a toda la comunidad y que tiene un vínculo íntimo con la geografía del lugar”, advierte el artista.

Justamente ese espacio público, a pesar de los esfuerzos de la Alcaldía, está formado por los influjos de la gente misma, lejos de una planeación urbanística.
 El nombre de la exposición, Espina dorsal, nace de esa intención de vincular en un eje central los anexos laterales, que son las entradas a las casas representadas por dos parales. Es mostrar esa unión entre lo público y lo privado.

La obra estuvo expuesta en Buenos Aires, en el Museo de Antioquia y ahora en N-ce Arte. Interesante que esa espina dorsal adquiera su forma de acuerdo con el lugar haciendo eco a las escaleras que van buscando su camino en las invasiones.

Galería N-ce Arte.
Carrera 5ª N° 26-76. Tel.: 604 6485.
Hasta el 21 de mayo.

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