Consejo de Seguridad de ONU, dividido ante la violencia en Siria

Se evidenció su incapacidad para elaborar una condena conjunta de la represión que ejerce el régimen de Bachar al Asad.

El Consejo de Seguridad de la ONU volvió a mostrar su división ante la violencia que se vive en Siria y evidenció su incapacidad para elaborar una condena conjunta de la represión que ejerce el régimen de Bachar al Asad sobre la población.

Los quince miembros del Consejo aprovecharon así la votación sobre la ampliación por seis meses del mandato de la misión del organismo que observa el cumplimiento del alto el fuego entre Israel y Siria en los Altos del Golán (UNDOF) para mostrar sus diferencias ante los acontecimientos que vive el país.

Mientras Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Alemania denunciaron la violencia ejercida por las fuerzas sirias contra los manifestantes y señalaron su voluntad de seguir presionando para condenarla en el Consejo, Rusia y China expresaron su voluntad de no inmiscuirse en un asunto que consideran de índole nacional.

La estabilidad de Siria es "crucial para Oriente Medio" y sólo se puede conseguir "con el cese de la violencia contra los manifestantes pacíficos y con reformas que respondan a las legítimas aspiraciones del pueblo sirio", indicó en su intervención el representante francés ante el Consejo, Martin Briens.

"El Consejo debe expresar una opinión sobre la situación en Siria", dijo el diplomático galo, al que apoyaron en sus distintas comparecencias los representantes de las otras delegaciones europeas y de Estados Unidos, que llevan semanas tratando de que el órgano condene la violencia del régimen de Asad.

El representante del Reino Unido, Philip Parham, aseguró en su turno que seguirá "presionando" para obtener una resolución del Consejo de Seguridad sobre la "continua violencia" en Siria, "una situación que es una clara amenaza a la paz y la estabilidad regionales".

"Pedimos al Gobierno sirio que responda constructivamente a las legítimas demandas de su pueblo. Hasta ahora solo han respondido con una brutalidad que ha provocado unos 1.400 muertos en los últimos tres meses, algo completamente inaceptable", indicó Parham.

Por su parte, el representante de Rusia, Alexander Pankin, aseguró que "Siria no está en la agenda del Consejo de Seguridad porque no supone una amenaza a la paz internacional y a la seguridad", una opinión que comparten China y otros miembros del Consejo que presionan por su parte para bloquear cualquier condena.

Desde hace semanas, los países europeos apoyados por Estados Unidos intentan aprobar un proyecto de resolución de condena a la violencia ejercida en Siria, un texto bloqueado por Rusia y China, además de por Brasil, Sudáfrica e India.

Pese a esas latentes diferencias, el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad una prórroga de seis meses para la UNDOF y mostró su preocupación ante los "graves acontecimientos" del 15 de mayo, cuando un grupo de manifestantes, refugiados palestinos, intentó cruzar la línea divisoria entre Israel y Siria para adentrarse en el Golán.

Esos manifestantes fueron confrontados por las fuerzas israelíes en un incidente que se repitió días después y que pone en peligro el alto el fuego entre Siria e Israel.

La resolución adoptada unánimemente por los quince miembros del máximo órgano de seguridad de Naciones Unidas pide contención a las partes y amplía la presencia de los observadores internacionales hasta el 31 de diciembre de este año.

La aprobación del texto se retrasó igualmente algunos días, según fuentes diplomáticas, debido a las diferencias que tenían los miembros del Consejo ante "el lenguaje" de la resolución, ya que las delegaciones europeas y Estados Unidos apostaban por que se mencionara en el texto la violencia que atraviesa Siria, mientras que otros se oponían.

Finalmente, no se incluyó ninguna referencia a la situación ante la presión de Rusia y China, además de Líbano, miembro temporal del Consejo.

La UNDOF se estableció en mayo de 1974 para supervisar el cumplimiento del alto el fuego entre Tel Aviv y Damasco, que siguió a la guerra que en 1973 enfrentó a ambas partes y durante la que las fuerzas israelíes ocuparon los Altos del Golán.