Consumo de 'khat', coca africana, se expande en Europa

Esta droga provoca excitación fisiológica y euforia.

La expansión del "khat", una droga similar en su uso a las hojas de coca y con efectos parecidos a los de la anfetamina, se generaliza en Europa, sobre todo entre inmigrantes del África subsahariana, según un informe europeo divulgado.

Desconocida para el público general, pero arraigada desde hace siglos en rituales de comunidades de Etiopía, Kenia, Somalia y Yemen, esta droga provoca excitación fisiológica y euforia, señala el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, con sede en Lisboa.

El número de consumidores de "khat" "parece ir en aumento en Europa", pero la magnitud y la naturaleza del problema resultan "muy desconocidos", concluye el informe.

Este estudio advierte de que en algunos países europeos las incautaciones de "khat" casi se han duplicado durante los últimos cinco años, como en el caso de Alemania y Suecia, donde en 2008 se han interceptado 30 y 11 toneladas respectivamente.

En Noruega se incautaron 8 toneladas en 2007 y en conexiones viarias entre los Países Bajos y Escandinavia "son interceptadas cantidades cada vez mayores".

Además, el informe apunta que Europa sirve de punto de conexión con Norteamérica, ya que se han registrado incautaciones en vuelos con esa ruta.

Sin embargo, destaca que el consumo es "fundamentalmente" entre comunidades inmigrantes africanas, por lo que recomienda un mejor seguimiento de esta droga para identificar los perjuicios para este tipo de consumidor.

En estas comunidades las hojas del "khat" se mastican en congregaciones de hombres, que experimentan durante horas una especie de excitación fisiológica y de calma posterior con su consumo.

El estudio considera que "el consumo moderado" no es "nocivo" y la dependencia es "leve" en comparación con otras sustancias psicoactivas, aunque el "exceso" provoca "estados psicóticos".

En total hay 20 millones de consumidores en el mundo, según el estudio, donde se reconoce que la investigación en la Unión Europea es poca y sólo existe en relación a comunidades como la somalí y la yemení en Reino Unido.

Según esas investigaciones, los niveles de consumo son "relativamente elevados", hasta un 10 por ciento de los consumidores habituales en esas comunidades en el Reino Unido.

Fuera de las comunidades inmigrantes africanas, el consumo del "khat" es "sumamente limitado"; sólo se expande a través del tráfico en Internet de plantas psicotrópicas.

La investigación también detecta el surgimiento de un "turismo del "khat" de somalís de Escandinavia y de Oriente Medio a Reino Unido y los Países Bajos, los dos únicos países de la UE donde el consumo de esta droga es legal en cafés conocidos como "mafrish".

Otro de los peligros potenciales de esta droga es la dependencia cada vez mayor como fuente de ingresos para países productores como Etiopía, Kenia y Yemen; en el primero significó un 15 por ciento de los ingresos por exportación.

En las conclusiones el informe recomienda más investigación y seguimiento sobre esta droga para poder aplicar políticas europeas sobre el control de su entrada desde África, y para atender la evolución del consumo dentro de Europa.

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