Contraloría de Bogotá alerta inadecuado manejo de aceites usados

Pide más control por parte de la Secretaría de Ambiente.

Una auditoría realizada por la Contraloría de Bogotá al manejo de residuos peligrosos por parte de la Secretaría de Ambiente determinó que en la capital hay un manejo inadecuado de aceites usados.

Según el ente de control, la falta de evaluación , seguimiento y vigilancia provoca que éstos se constituyan en un contaminante que, por su dispersión, volumen y naturaleza, resultan peligrosos para el ambiente y la salud. “El inapropiado manejo de los aceites lubricantes usados los convierte en una fuente de contaminación de los cuerpos de agua superficiales y mantos acuíferos”.

La evaluación efectuada por la Contraloría de Bogotá evidenció que existen una serie de factores, situaciones, hechos y aspectos que afectan la buena gestión de los aceites usados en la labor de control y vigilancia efectuada por la autoridad ambiental distrital en desarrollo de su misión y funciones legales.

En este sentido, se evidenció que “las acciones de control no son las más eficientes y oportunas; que existe un inadecuado manejo documental y de archivo que entraba los procesos administrativos y técnicos determinados para el tema; y adicionalmente se desconoce como referente el verdadero universo de locales, establecimientos, lugares y sitios dedicados al cambio de aceite, muchos de los cuales funcionan de manera ilegal y bajo una situación de clandestinidad que deja en riesgo el recurso hídrico y del suelo de la ciudad al no lograse verificar plenamente buen manejo, almacenamiento, transporte y adecuada transformación de éstos”.

En la muestra de expedientes revisados se determinó la falta de oportunidad en los controles, en la verificación de los requerimientos, así como, falta de un oportuno y debido seguimiento que facilite establecer si las recomendaciones emitidas fueron atendidas por los diferentes actores de la cadena de desechos y residuos peligrosos, especialmente los aceites usados.

Igualmente, la Contraloría evidenció incumplimiento de las normas referentes al tema evaluado. “En muchos casos no hay requerimientos, sanciones o medidas preventivas frente a estas situaciones, a pesar que los conceptos técnicos efectuados puntualizan la desatención de las mismas por parte de los acopiadores primarios, los movilizadores y aquellas empresas licenciadas para la transformación”.

Por sus características los aceites usados están automáticamente clasificados como un “residuo peligroso”, al igual que algunos residuos ligados al proceso como son los filtros, estopas, aserrín, y demás materiales impregnados.

Además de contener aditivos muy peligrosos y tóxicos, durante su uso, los aceites incorporan a su composición gran cantidad de sustancias peligrosas como son las partículas metálicas ocasionadas por el desgaste de piezas.

Por otra parte, debido a la combustión de motores y por el calentamiento derivado de la fricción entre piezas de maquinaria, se pueden generar una serie de humos y gases.

Se estima que en la ciudad se consumen anualmente cerca de 15 millones de galones, de los cuales aproximadamente el 30%, es decir, 4.5 millones, se convierten en aceites usados, susceptibles del tratamiento para su aprovechamiento y disposición final. “Datos de la Secretaría de Ambiente indican que se gestionaron para el año 2010, 3.1 millones de galones de aceites, lo cual muestra que fuera de su control están 1.4 millones, equivalente al 31.1%”, dice el informe.

De otro lado, parte del lubricante usado muy probablemente es manejado por acopiadores que no se hallan en esta base de datos y por ende están fuera del control de la SDA, y otro tanto de esta cantidad se desconoce su destino final el cual puede estar impactando el ambiente de la ciudad.

 

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