Corrupción en el Club Militar

Un nuevo caso de corrupción millonaria, esta vez en el Club Militar, develó ayer el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, luego de una auditoría que se ordenó dentro de la entidad desde enero.

“Desde el inicio de esta administración hemos adoptado la política de realizar auditorías permanentes a todas las entidades que conforman el sector Defensa y esta será una disciplina que no se modificará, porque estamos comprometidos en un mejoramiento continuo de la gerencia pública para el buen gobierno, en la que no se tolerarán la corrupción ni los malos manejos”, señaló Rivera.



Además añadió que han puesto este tema en conocimiento de los organismos de control para que “establezcan las responsabilidades disciplinarias, fiscales y penales que se puedan desprender de los hallazgos de la auditoría”.



Las principales irregularidades, que se podrían percibir como la quiebra del club castrense, están en la actual falta de liquidez para el pago de sus obligaciones y la contratación de servicios que han efectuado sin surtir los trámites y requisitos legales previstos en la ley.



El escándalo le costó la renuncia como director del Club Militar al general (r) Ismael Silva, quien en un derecho de petición dirigido ayer a Rivera,  protestó porque el funcionario lo hizo quedar como un delincuente ante la sociedad, “sin fórmula de juicio y de manera inapelable”.



Además, el ministro Rivera ordenó una reestructuración administrativa y financiera que garantice el compromiso y la competencia de los empleados para manejar las tres sedes con que cuenta el Club Militar en Bogotá, Melgar y Paipa.



Reiteró la importancia del uso transparente de los recursos públicos y la correcta administración de los aportes de los cerca de 27.000 socios que tiene el club. Ahora, la Justicia determinará los alcances de este nuevo capítulo de corrupción que apunta a tener dimensiones millonarias como los llamados carruseles de salud y de la contratación.

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