Críticas a la asistencia humanitaria

La Organización Internacional de Refugiados publicó un informe que dice que Colombia Humanitaria se convirtió en un mecanismo de burocracia excesiva e ineficaz.

Fueron los sectores más pobres y vulnerables, los que vivían en el campo y en áreas remotas, las mismas víctimas de varias décadas del conflicto armado, los que recibieron menor atención y asistencia humanitaria básica por parte del Gobierno y de las Naciones Unidas tras las inundaciones masivas, y sin precedentes, que ha sufrido desde el año pasado el país. Por si fuera poco, miles de niños no han retornado a las escuelas, la construcción de albergues es extremadamente lenta y sus condiciones inhumanas.

Esas son algunas de las principales conclusiones a las que llegó la Organización Internacional de Refugiados (Refugees International) en su reporte, recientemente publicado, “Sobreviviendo solos: mejorando la asistencia a las víctimas de las inundaciones en Colombia”.

Pasados más de tres meses del desastre, esta organización visitó docenas de comunidades del país y a partir de esto escribió su informe. Para abril de 2011, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar reportó que 20% de los niños en albergues en Córdoba y 13% en Atlántico estaban en riesgo de malnutrición.

Por su parte, para el mismo mes, el Ministerio de Educación reportó que 4.728 niños no habían retornado a la escuela aún. A la vez que en el 51% de las escuelas, incluidas en el Plan de Acción para Educación de Emergencia, no recibieron una adecuada ayuda alimentaria. Además, a finales de febrero ninguno de los 3.160 albergues familiares planeados para el departamento del Atlántico había sido construido.

En el sur de Córdoba, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) suspendió la distribución de ayuda humanitaria y comida a las víctimas de la ola invernal, cuando grupos armados impidieron su acceso a la zona. Una ONG le dijo a la Organización Internacional de Refugiados que tres camiones que transportaban provisiones habían sido secuestrados por un grupo paramilitar.

Los problemas para encarar la tragedia invernal no han sido por falta de recursos: “El Gobierno colombiano había movilizado US$500 millones para ayuda de emergencia, recuperación y rehabilitación a través de Colombia Humanitaria, un mecanismo de manejo de fondos creado recientemente”, señala el informe.

El inconveniente ha estado, según esta organización, en que “Colombia Humanitaria no solamente restó prioridad a la ayuda de emergencia, sino que efectivamente la dificultó implementando una burocracia excesiva y duplicativa”. 

El Espectador intentó comunicarse con Everardo Murillo, gerente de Colombia Humanitaria, pero fue imposible, sin embargo, en la página oficial se reseña las miles de ayudas entregadas y se resalta que el modelo ha respetado la autonomía de los alcaldes y gobernadores, a quienes se les ha girado el dinero.

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