Crece la amenaza del río Bogotá

Cinco localidades del Distrito en riesgo de inundación. En Chía falta poco para un desbordamiento. 1.500 hectáreas anegadas en Lenguazaque.

El río Bogotá crece igual que las alarmas tanto en cinco localidades de la capital como en los municipios cundinamarqueses que limitan con el afluente, de los cuales el más crítico es Chía. El río Lenguazaque tiene anegado al municipio que lleva el mismo nombre.

La alcaldesa encargada de la capital, María Fernanda Campo, anunció que las localidades de Suba, Engativá, Fontibón, Bosa y Kennedy, que han sufrido inundaciones por desbordamientos del río Bogotá y rebosamiento de sus sistemas de alcantarillado, están al borde de inundarse de nuevo y alrededor de un millón de personas quedarían afectadas.

 El efecto que tenga la creciente sobre el municipio de Chía marcará qué tan grave es la amenaza al interior de Bogotá. En Chía, el caudal ha aumentado diecisiete centímetros en los dos últimos dos días, según lo reportó el Cuerpo de Bomberos del municipio.

Aunque este aumento podría parecer pequeño -explicó Jairo Garzón, capitan del Cuerpo de Bomberos-, al tratarse de un río, un centímetro significa mucha agua, sobre todo si hablamos de un área de más de 800 hectáreas que están inundadas en Chía.

 En la vía Guaymaral, donde las pérdidas de floricultores y fincas ganaderas son incalculables, el agua está a cinco centímetros de invadir la carretera, que en algunos sectores ya está inundada. Y en la variante que conecta a Chía con la Autopista Norte, los diecisiete centímetros bastaron para reducir el paso vehicular a un sólo carril.

 Un desbordamiento no sólo anegaría estas dos vías principales, sino que borraría la inversión y los esfuerzos hechos para evacuar aguas y restablecer jarillones, y el agua podría volver a tomarse la Universidad de la Sabana. Además, las dos vías arteriales (Autopista Norte y la vía Guaymaral) que conectan a Chía con la capital quedarían bajo el agua.

En Lenguazaque, donde 1.500 hectáreas quedaron inundadas tras la apertura de un boquete de 20 metros en el río Lenguazaque, 150 trabajadores luchan contra las aguas para improvisar jarillones que disminuyan el desbordamiento. La secretaría de planeación del municipio estima que hay cien familias damnificadas, 80 cabezas de ganado ahogadas y otras ocho mil desplazadas.

 La vía que comunica a Lenguazaque con Ubaté tiene inundaciones de más de un metro, mientras que la que lo comunica con Villapinzón está cerrada por derrumbes. La producción agrícola y lechera se ha reducido un 60% en esta zona.