Crisis en Partido Verde se agudiza

El sector mockusista se siente en el lugar equivocado por la aceptación del apoyo de Uribe a la candidatura de Peñalosa.

Aunque tuvo problemas de identidad desde su origen mismo, nunca como hoy el Partido Verde había enfrentado una polarización tan grande como la que ahora amenaza con hundir el barco que Antanas Mockus, ‘Lucho’ Garzón y Enrique Peñalosa han capitaneado en busca de la consolidación de una alternativa política independiente con presencia nacional.

Oficialmente aseguran navegar hacia un mismo punto. Sin embargo, la fractura es cada vez más evidente y la reciente renuncia a la junta directiva del colectivo por parte de Juan Carlos Flórez, alfil del mockusismo, terminó de evidenciarlo. La despachada de Flórez en su carta de dimisión parecía más un discurso de Mockus durante las reuniones internas en las que se debatió la conveniencia de recibir el apoyo del expresidente Álvaro Uribe para la candidatura de Enrique Peñalosa a la Alcaldía de Bogotá. Que no todo vale, que Uribe se valió de la corrupción para mantenerse en el poder, que las interceptaciones ilegales, que el escándalo de la salud, que el de Agro Ingreso Seguro...

Pero las diferencias ideológicas no tardaron en convertirse en insumos para actitudes que siguen distanciando a las dos grandes vertientes del partido: la de los visionarios (de Mockus) y la que integran Opción Centro (de Garzón) y el peñalosismo. Ahora, por ejemplo, se sabe que los mockusistas no cuentan con acceso a las bases de datos de los votantes en Bogotá, tema que es manejado por los concejales Antonio Sanguino (del grupo de Garzón) y Antonio Prada (del peñalosismo). Eso sin hablar de las tensiones entre Prada y Ángela María Robledo. Ni de la amenaza de retiro del exalcalde mockusista Paul Bromberg.

Con semejante división, no es de extrañar que algunos sectores sigan pidiendo que Mockus se lance a la Alcaldía y que otros hasta hablen de una eventual alianza del exrector de la Universidad Nacional con Luis Fernando Rosas, quien ya consiguió el aval de las Autoridades Indígenas de Colombia. La propuesta sería que Mockus vaya a la Alcaldía y Rosas encabece la lista al Concejo, al que también aspiraría la esposa del exalcalde.

Precisamente las listas para el Concejo son otro campo de batalla entre los líderes de los verdes. El mockusismo teme que a cambio del apoyo a Peñalosa, un hijo de Uribe termine en las listas para el cabildo. El ‘luchismo’ también quiere lugar de privilegio en esa corporación y sigue sacando cuentas, porque una eventual postulación del hijo del exalcalde Garzón podría afectar la votación de Sanguino.

Con tantas tensiones no falta quien vaticine ruptura del partido. O su cooptación por Uribe. Y lo peor es que la alianza con el exmandatario llega en momentos en que todos los candidatos hacen lo posible por distanciarse de él, lo cual amenaza la posibilidad de éxito del candidato, situación que a la vez fortalece las voces que piden la fragmentación de los verdes. Sería un triste final para una iniciativa que alcanzó a despertar esperanzas en una parte del electorado colombiano. Pero también es cierto que hay quienes prefieren un buen divorcio a un mal matrimonio.