Cristian Mejía ganó tutela al Tolima

Los derechos deportivos de los jugadores no son exclusividad de los clubes si la contratación laboral no se hizo conforme a la ley.

Los clubes profesionales de fútbol pueden contratar los servicios de menores de edad en calidad de jugadores, pero están en la obligación de cumplir con las normas laborales y los instrumentos de derecho internacional en cuanto a su protección. Así lo decidió la Corte Constitucional que, a través de un fallo de tutela, puso fin a la controversia que desde hace dos años han tenido el Deportes Tolima y el jugador Cristian Mejía, y de paso dictó doctrina sobre el tema.

Los hechos que motivaron el pleito se originaron en el momento en que el jugador Cristian Mejía quiso jugar en otro equipo, pero no obtuvo del club la entrega de sus derechos deportivos. El deportista alegaba que en su caso se había dado la terminación unilateral del contrato, porque su vinculación al plantel se había dado desconociendo las normas del Código de la Infancia y de la Adolescencia. El caso derivó en tutela, en busca de que el jugador recobrara sus derechos.

Aunque en dos instancias el caso fue fallado en contra del jugador, la Corte Constitucional le dio la razón. Y lo hizo, en primer término, porque constató que cuando Cristian Mejía firmó contrato con el Tolima, en mayo de 2008, aún no existía la autorización de trabajo por parte del Ministerio de la Protección Social. Además, la autorización administrativa que se anexó al contrato no fue expedida a solicitud de los padres del menor y tampoco se cumplieron otros requisitos legales.

Otra consideración de la Corte Constitucional tuvo que ver con los horarios de trabajo. Por eso concluyó que si los equipos de fútbol quieren contratar a menores de edad, primero deben cumplir con la ley y, asimismo, acatar la disposición que indica que los menores de 15 años no podrán exceder el límite de 14 horas semanales de trabajo. En el caso del jugador se desbordó esta prohibición, por lo cual se incurrió en otro error que favoreció sus pretensiones jurídicas.

La Corte explicó en su fallo que la titularidad de los derechos deportivos no les corresponde exclusivamente a los clubes, sino que también tienen opción los jugadores en el evento de que no exista una relación laboral ceñida a la ley. Claro está que, como lo recalcó la Corte, esta decisión no quiere decir una autorización en blanco para que los jugadores terminen sus contratos de trabajo por mero capricho o porque recibieron una mejor oferta de otro club deportivo.

Es decir, los márgenes de autonomía de las asociaciones deportivas son amplios, pero “las regulaciones no pueden afectar la libertad de trabajo ni cosificar al futbolista cuando los clubes no cumplen con sus obligaciones”. Además, la posibilidad de transferencia de un club a otro de un jugador en calidad de préstamo, sólo es legítima siempre y cuando exista el consentimiento expreso del deportista y ello no contribuya a desmejorar sus condiciones laborales.

Finalmente, la Corte instó a Coldeportes, como máximo organismo del Sistema Nacional del Deporte, a ejercer sobre la Dimayor y Colfútbol, en los ámbitos estrictamente deportivos, las funciones de vigilancia y control en las materias tratadas en el recurso de tutela. En cuanto a la decisión, el Tolima quedó sujeto a otorgarle a Cristian Mejía el certificado de transferencia de sus derechos deportivos y a Coldeportes a registrarlo como jugador-propietario de los mismos.

La decisión de la Corte Constitucional busca sentar un precedente sobre el tema, porque en la práctica el jugador Cristian Mejía, nacido en Barranquilla en 1990, sólo jugó brevemente en el Tolima en 2008, después se fue para el Timisoara de Rumania y en 2010 llegó al Peñarol de Montevideo. En la actualidad juega con el Danubio, también de Uruguay. En el pasado inmediato el escurridizo jugador formó parte de las selecciones de Colombia Sub 17 y Sub 20.

 

 

últimas noticias