Cuando comprar vivienda depende de la tasa de interés

Parte de los subsidios se quedó en manos de los bancos, fue una de las conclusiones del estudio. Pero la banca dice que esa no es la realidad.

Que “el traspaso del subsidio a los consumidores no fue completo. El 26% de este se quedó en manos de los bancos, a través de mayores tasas de interés” y, además, que “el 8% de los recursos dirigidos a Vivienda de Interés Social (VIS) y el 42% de los dirigidos a no-VIS beneficiaron a los bancos a través de tasas de interés más altas que las que habrían existido sin el subsidio”, fueron dos de los principales resultados que arrojó un estudio de la Universidad de los Andes donde se analizaron los efectos del subsidio a la tasa de interés hipotecaria.


Pero el vicepresidente económico de Asobancaria, Daniel Castellanos, explicó que en la teoría económica cuando se otorga un subsidio, éste se divide en la oferta y la demanda y en el caso del estudio se demuestra que el 80% fue canalizado a los demandantes, lo cual fue un resultado grande para los que estaban buscando esos recursos para la compra de vivienda.


Así las cosas, agrega Castellanos, es el mismo estudio el que reconoce que el subsidio que se dio permitió que la demanda de crédito creciera en un 38%, aclarando que en esa ruta la gran beneficiada fue la gente que adquirió casa con ese beneficio.


Entre tanto, y tras la publicación, Daniel Niño, director de Investigaciones Económicas del Grupo Bancolombia, hizo algunos comentarios sobre el informe y manifestó que “afirmar que el subsidio fue menos eficiente porque se produjo un traslado incompleto del mismo sobre las tasas de interés reales por parte de los bancos hacia los clientes, es un señalamiento infundado del problema”. Y agregó que “al no incorporar el efecto fiscal dentro del análisis, los autores no exploran el impacto que tienen las tasas reales de la deuda pública sobre el costo del crédito, ni tampoco estudian la incidencia que tiene la prima fiscal sobre el costo real del fondeo a largo plazo de las entidades financieras”.


Sin embargo, Niño también aclara que los autores aciertan en que mientras las tasas de interés nominales de consumo descendieron más rápido que las del crédito hipotecario, las tasas reales del crédito hipotecario se elevaron durante más tiempo (hasta diciembre de 2009) y por ende, más que las tasas reales del crédito de consumo.


Así las cosas y aunque cada uno mantiene una posición al respecto, es el mismo estudio el que recalca, en sus predicciones teóricas, que “se espera un incremento del número de créditos, pues los consumidores pagarán una tasa de interés menor gracias al subsidio. Por otro lado, los bancos recibirán una tasa de interés superior a la que captarían si no hubiera subsidio. Es decir, si bien parte del subsidio se transmite a los consumidores, otra parte termina en manos de las entidades financieras. Esto es lo que se conoce como transmisión incompleta del subsidio”.