Cuando ni la tutela salva la vida

Arcesio García, en estado muy grave, ganó en primera y segunda instancia una tutela a Emcosalud, de Neiva, pero de nada le sirvió.

De Arcesio García, el “roble” que dedicó su vida a cultivar arroz, sólo queda un esquelético hombre de 41 kilos. La debilidad provocada por una anemia inflamatoria amenaza su vida. La EPS le ha negado el acceso a médicos especializados y no le ha dado un diagnóstico acertado de su enfermedad, de acuerdo con los jueces.

Además, durante una intervención quirúrgica por cáncer de colon, realizada en la clínica Emcosalud de Neiva, el 29 de febrero de 2008, sufrió una ruptura del intestino delgado, lo cual le ocasionó una lesión en una las paredes del abdomen. A través de la fístula, Arcesio, cuya residencia familiar está en Bogotá, pierde también nutrientes básicos que lo conducen a la muerte.

Por eso necesita con urgencia una operación de alto riesgo para cerrar esa úlcera, pero su prestadora de servicios Emcosalud ha dilatado “hábilmente”, según la jueza de la causa, la obligación que tiene con un paciente con “enfermedad catastrófica”.

A pesar de que el señor García interpuso y ganó en primera y segunda instancias una acción de tutela que “ampara los derechos fundamentales a la salud y a la seguridad social” y trata de preservar su vida en Bogotá, la prestadora de servicios Emcosalud, del Huila, lo desvinculó “arbitrariamente” de la entidad y lo trasladó a otro prestador de servicios (Médicos Asociados), evadiendo el cumplimiento de la acción de tutela ratificada por el Juzgado Quinto Civil del Circuito de Neiva. Emcosalud tampoco envió su historia clínica  a Bogotá, su nueva residencia, ni le informó sobre sus servicios y desvinculación.

Arcesio presentó entonces, a través de su apoderado, un incidente de desacato, en cuya resolución la jueza María Amparo Vargas Cadena, del Juzgado Único Promiscuo Municipal de Yaguará (Huila), determinó que Emcosalud “no cumplió con la tutela, desvió la orden, dejándola en el limbo y afectando el servicio y atención del accionante”.

“Las continuas omisiones de la prestadoras de servicios Emcosalud, de Neiva, nos llevaron a promover una acción de tutela. A pesar de que el fallo reconoce la grave vulneración a los derechos fundamentales del paciente, Emcosalud se niega a cumplir con la orden judicial y no respeta el derecho del enfermo a la libre elección de IPS, tutelado en primera y segunda instancia y en el incidente de desacato. Por el contrario, la prestadora de servicios de salud impone su voluntad de forma ilegal, se burla del fallo y de paso pone en riesgo la vida del enfermo”, dijo el abogado Luis García.

Emcosalud ha insistido a través de su representante legal, Abel Fernely Sepúlveda Ramos, que “la atención médica se ha prestado de la forma más oportuna e idónea posible, pues Emcosalud ha estado atento a lo requerido por el paciente, como lo evidencian las atenciones médicas que reposan en la historia clínica”. La prestadora indicó en su fallida apelación que “no ha violado derecho fundamental alguno” y que ante el requerimiento de Arcesio de ser atendido en Bogotá, lo desvinculó y trasladó a otra prestadora. Según la EPS, no tenía ya obligación alguna con el usuario.

Por más de un año el enfermo presentó cuadros anémicos agudos que lo obligaban a recibir transfusiones de sangre y aún así no obtenía de Emcosalud un diagnóstico que determinara la causa de esa debilidad. Arcesio tampoco tenía acceso a médicos especializados en coloproctología o hematología. Sus parientes lo trasladaron a Bogotá y acudieron a la Fundación Santa Fe.

El coloproctólogo Rafael García Duperly y la hematóloga Mónica Duarte determinaron que sólo una cirugía altamente especializada podría salvar la vida de Arcesio, quien ha creado, de acuerdo con su apoderado, una “dependencia psicológica y de confianza con los médicos de la Santa Fe, en donde encontró un diagnóstico acertado”.

La jueza Vargas Cadena y el juez de segunda instancia Luis Fernando Hermosa Rojas no sólo amparan el derecho fundamental a la vida de Arcesio, sino que ordenan a Emcosalud establecer un diagnóstico, concretar un tratamiento y “seguir prestando todos los servicios de salud requeridos por el paciente en Bogotá, de manera inmediata y permanente en la IPS de su escogencia”.

Pero Emcosalud, sin emitir diagnóstico, lo trasladó a otra prestadora de servicios y alegó que sus obligaciones con él habían cesado. El apoderado de Arcesio presentó entonces un incidente de desacato en el que el juzgado determinó que Emcosalud “incumplió integralmente la orden de tutela impartida por esa dependencia judicial” y condenó al representante Abel Fernely Sepúlveda a cuatro días de arresto y a pagar multa de tres salarios mínimos mensuales vigentes.

La respuesta de la prestadora de servicios de Neiva fue ordenar el traslado de Arcesio al Hospital Universitario La Samaritana, ubicado en la carrera 8ª con calle 0,  sur de Bogotá, a pesar de que vive en la calle 134 con carrera 7ª, en el norte de la ciudad, y sus capacidades para trasladarse son mínimas. Esto sin respetar que la tutela en ambas instancias le concede al demandante la potestad de elegir a su prestador de salud.

Emcosalud insiste en que ningún juzgado ni ningún paciente puede obligarlos a determinar cuál debe ser la IPS del enfermo. En Médicos Asociados, a donde la EPS lo envió unilateralmente, sólo le han permitido ver a un médico general.

Arcesio permanece postrado a la espera de la cirugía. El martes recibió una nueva transfusión de sangre de urgencia en la Santa Fe. Prácticamente no puede caminar y se siente exhausto. No puede bañarse ni cepillarse por sí mismo. Su vida se extingue sin que los responsables de su salud, a pesar de existir orden judicial, cumplan con su parte.

 

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