Cuestión de buenos amigos

Acuerdos comerciales y de cooperación en la lucha antidrogas entre Colombia y Venezuela ratifican nueva era en las relaciones bilaterales.

La coincidencia causa curiosidad. El próximo 22 de abril, cuando el presidente estadounidense, Barack Obama, le notifique al Congreso de su país que quiere presentar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia —comenzando así a allanar su aprobación—, Venezuela dejará definitivamente de hacer parte de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), decisión adoptada desde hace cinco años y que fue anunciada en su momento por el presidente Hugo Chávez después de que Colombia y Perú ratificarán, en 2006, el inicio de negociaciones con los norteamericanos para buscar tratados de libre comercio.

Por eso, más allá de los temas de seguridad y de cooperación en la lucha antidrogas e incluso de la sonada extradición a Caracas del presunto narcotraficante Walid Makled, el encuentro de ayer en Cartagena entre los presidentes Juan Manuel Santos y Hugo Chávez sirvió para comenzar a delinear la nueva ruta que los dos países deberán transitar en el marco de esas nuevas relaciones comerciales. Un camino que, como lo dijo el mandatario colombiano, permitirá que el paraguas legal que hoy cobija el comercio con el vecino país se mantenga. Y todo indica que será la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) la que permitirá “destrabar esa nube negra” en cuanto al comercio binacional.

Por lo pronto, Santos y Chávez acordaron un régimen de transitoriedad que mantendrá la norma de la CAN, lo cual permitirá que el comercio no sufra mayores traumatismos. “Somos como los hijos que no quieren que sus padres se divorcien y si bien las autoridades gubernamentales están distantes por sus diferentes modelos de desarrollo, los empresarios somos partidarios de que el proceso de negociación bilateral continúe y pueda madurar”, dice Luis Russián, presidente de la Cámara de Integración Económica Venezolana-Colombiana.

En cuanto a los convenios de cooperación antidrogas, la idea es fijar un marco legal a los gobiernos para intercambiar información de inteligencia y fortalecer la cooperación judicial. “Se podrá compartir no sólo información sobre los delincuentes, sino también de las políticas, legislación y métodos de cada país para combatirlos”, explicó el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera. Un acuerdo que, en criterio de la politóloga Arlene Tickner, de la Universidad de los Andes, significa uno de los principales avances de la renovada relación entre Bogotá y Caracas desde que Santos asumió el poder y se restablecieron los vínculos entre los dos países, tan deteriorados en el mandato Uribe.

“Este convenio es un logro para Colombia, pues la lucha antidrogas ha sido un terreno en el que ha sido difícil lograr acuerdos mínimos. Se abre el camino para exigirle al gobierno de Venezuela una mayor cooperación, toda vez que ese país es una de las principales salidas de droga colombiana a Europa”, agregó Tickner. A su turno, el excanciller colombiano Rodrigo Pardo destacó que “el acuerdo antidrogas tiene un enorme significado, pues es un tema en el que ambos países han tenido históricamente una mala relación”. Pardo destacó además que el anuncio de la extradición a Venezuela de Walid Makled “es una nueva señal de confianza de Bogotá hacia Caracas”.

Ahora, desde el punto de vista político, lo que quedó claro ayer en Cartagena es la solidificación de una nueva era en las relaciones, donde Santos y Chávez está jugando sus cartas apostando a ganar. Como lo dijo en El Espectador Ronal F. Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, Chávez busca recuperar el protagonismo que años atrás caracterizó a su país como un actor latinoamericano y Colombia juega un doble papel para dicho propósito: “Por un lado, mantener una relación armónica con nuestro país, a pesar de las diferencias ideológicas, le representa poder priorizar la agenda internacional en temas que le signifiquen un protagonismo positivo y no negativo, como lo fue en los dos últimos años con su choque con Uribe”.

Y Santos apuesta por seguir construyendo su liderazgo en el escenario regional, fortalecido tras liderar esta semana en el Consejo de Seguridad de la ONU un debate en el que, con autoridad, llamó la atención sobre los “precarios resultados” obtenidos en la tarea de reconstrucción de Haití después del terremoto de enero de 2010. Su mensaje es claro: que es posible mantener buenas relaciones con Caracas y con Washington a partir del respeto y la búsqueda de lo que considera es lo mejor para el país.

Con información de AFP y EFE.

Ahora el rumbo es Europa

Luego del éxito conseguido por el presidente Juan Manuel Santos en materia comercial en el hemisferio, con el avance del TLC con Estados Unidos y los evidentes acercamientos con Venezuela, ahora tiene los ojos puestos en Europa, a donde partirá mañana lunes rumbo a España, para reunirse con el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. La idea es exponer las reformas políticas y económicas que se han logrado en los ocho meses de su mandato.

Según señaló Santos, España es de gran importancia en términos geopolíticos, de política exterior, comercio e inversiones, lo que se refleja en que es el segundo mayor inversor en el país con transacciones que superan los US$5.700 millones.

Pero los planes diplomáticos en el Viejo Continente no terminan ahí. El Presidente tiene contemplado visitar Alemania, en donde busca también afianzar las relaciones comerciales y exponer los triunfos legislativos alcanzados, en especial en materia de Derechos Humanos.