Dani Alves: "Primero Messi, luego los demás"

El brasilero sacó unos minutos antes de la final de hoy en Wembley contra Mánchester para hablar de su presente en el equipo catalán.

Las gafas de sol sobre la mesa. Pendientes en ambas orejas, pulsera y anillo. Jeans desgastados y un saco ligeramente remangado que deja entrever sus múltiples tatuajes. Dani Alves (Juazeiro, Brasil, 1983) cree que el fútbol le debía una. Se perdió la final de la Champions de 2009. “Si Dios quiere, estaré a disposición de Guardiola en Wembley”, dice.

¿Se considera el mejor lateral del mundo?

Como la gente habla mucho, uno, al final, se acaba convenciendo. Pero yo sólo trato de hacer mi trabajo lo mejor que pueda. Sólo busco que mi equipo y mi entrenador estén contentos conmigo. Y, por lo visto, lo están.

Dicen que cuando pasa a ataque no avisa.

Por eso el fútbol es un deporte colectivo: cuando uno sube, otro baja. Como somos once, siempre hay alguien para echarme una mano.

¿Su irreverencia obliga a trabajar más a un equipo tan mecanizado como el Barça?

Aunque no lo parezca, soy un jugador muy bueno tácticamente. Juego en función de mi equipo. Si me dicen que no puedo pasar del medio me costará mucho, pero no lo haré. Soy muy disciplinado. Pero para ganar hay que atacar.

Se ha convertido casi en un hombre de ataque.

Para que vea que me adapto a las circunstancias, yo me estaba acostumbrando a jugar sin el balón. Ahora necesito tener más balones y dar más opciones a mis compañeros en el ataque.

¿Tiene que ver con el desplazamiento de Messi hacia el centro de la delantera?

Puede ser. Pero primero Messi, luego los demás. Es cierto que, cuando estaba él ahí, el juego pasaba muchísimo más por su banda. Ahora el entrenador cree que hace más daño en otro sitio.

¿Es de esos defensas que, de niños, soñaban con ser delanteros?

Yo soy un delantero reconvertido en defensa. De niño era atacante. Mis padres me llevaban a los equipos de los pueblos para que jugara de atacante. Mi padre no quería que defendiera porque creía que los delanteros eran mejor remunerados. Pero me fueron cambiando.

¿Qué siente cuando marca un gol?

Es una alegría porque el gol lo es. Pero yo disfruto más cuando asisto a un compañero.

¿Quería ser el heredero de Roberto Carlos en el Madrid?

En su momento era uno de mis referentes por la posición en la que jugaba. Hizo una carrera maravillosa allí y me miraba en su espejo. Roberto Carlos y Cafú, que es mi ídolo, eran las referencias.

¿Es igual que cuando llegó al Barça o ahora es ya menos impulsivo?

Van pasando los años y uno va cogiendo experiencia y madurando. Sinceramente, soy mejor. Cada vez soy más tranquilo. Me voy haciendo mayor.

¿Ha sentido alguna vez que su banda es el punto débil del equipo?

No, en ningún momento. Porque yo creo que la mejor defensa es un gran ataque. Si atacas bien, estarás bien colocado. Y, si no, siempre estarán ahí mis compañeros.

¿Quién le ha dado más problemas?

Los extremos de todos los equipos son habilidosos o rápidos. Siempre me toca bailar con la más fea. Cuando preparamos los partidos y vemos los videos, nos advierten: el extremo, el derecho o el izquierdo, siempre corre mucho o es habilidoso como nadie. Ribéry, por ejemplo, es uno de los que más difícil me lo han puesto. Aunque les ganamos.

¿Le tocará bailar en Wembley con Valencia y el eterno Ryan Giggs?

No sé. Pero me he apropiado del eslógan de una película brasileña: misión dada es misión cumplida. Así que la misión que me proponga el entrenador va a ser cumplida.

¿Qué diferencia hay entre el Mánchester de la final de 2009 y éste?

Éste es un conjunto que se mueve como un bloque, muy rocoso sobre el terreno de juego. Le gusta tener más el balón, no es tan vertical como antes.

Dicen que ha hecho más de un enemigo en el vestuario porque se enfada cuando no juega.

No tengo enemigos, pero soy muy egoísta en ese aspecto. Elegiría jugar siempre, si tuviera el poder.

¿Le cae bien Mourinho?

Me cae muy bien. Pienso que él interpreta un papel, su papel. Va a las ruedas de prensa, cuando va, con un guión preparado. Y creo que ha decepcionado a muchísima gente que esperaba más de él. Pero yo estuve a punto de trabajar con Mourinho en el Chelsea. Hemos hablado en muchas ocasiones y me parece un profesional que hace muy bien su trabajo. Aunque a mí no me gusta el papel que hace, como seguramente a él tampoco le gusta el mío. Aun así, pienso que es una persona fantástica.

¿Piqué y usted son los únicos jocosos en una plantilla aparentemente seria?

Hay muchos más y algunos que incluso son más cansones que yo. Pero de puertas hacia afuera tienen una imagen tranquila. El buen rollo que hay en el vestuario es tremendo. Que nos echemos de menos dice mucho de nuestra amistad.