¿Cómo responder a los retos en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible?

hace 1 hora

De Asturias con amor

En los 60 años de la primera victoria de Ferrari en la Fórmula 1, el piloto español logró una notable victoria en el circuito británico.

Un error de casi 8 segundos bastó para que Fernando Alonso se llevara la victoria en el circuito de Silverstone, en Inglaterra. El español y el alemán Sebastián Vettel entraron juntos a los pits, en la vuelta 28. Las suertes fueron dispares. Alonso hizo un cambio perfecto, impecable, casi imperceptible. Vettel, por el contrario, sufrió desde la butaca un atraso cuando los técnicos ponían su nueva rueda trasera izquierda. El piloto de Ferrari salió primero, facturando por completo el retraso de su rival. Terminó ganando con suficiencia.

El equipo Red Bull había obtenido seis de las nueve carreras disputadas (tres de ellas consecutivas, en Turquía, España y Mónaco). Con el triunfo, Alonso parece poner freno a la racha. Y, de alguna manera, empezar a sentar un precedente: Ferrari dará la pelea hasta el final. En rigor, las diferencias abrumadoras del inicio de la temporada se ven más pequeñas, más reducidas. Basta con ver la postal del comienzo de la carrera, cuando el asturiano atacó al australiano Mark Webber en las primeras vueltas, y amenazó con ponerlo en aprietos después de haber perdido la posición con Vettel, su compañero de escudería.

Casi a la mitad de la carrera, Alonso debió soportar que Lewis Hamilton lo pasara. También debió esperar que sus neumáticos tomaran temperatura y cosechar los frutos de la paciencia en la vuelta 24, cuando el español pudo devolverle las atenciones al británico y acomodarse en el segundo puesto. Con la falla de Vettel (que marchaba líder y quedó momentáneamente relegado al tercer lugar) en el cambio, Ferrari sentenció la historia. La fórmula fue idéntica: superar a los dos Red Bull tras una entrada a los pits.

Algunas coincidencias fueron gratas. En la conmemoración de los 60 años de su primera victoria en la Fórmula Uno (cuando el argentino Froilán González ganó en el Silverston de 1951), Ferrari ratificó su peso como una de las escuderías más importantes de toda la historia. Alonso logró su triunfo número 27, igualando al legendario Jackie Stewart, que fue campeón del mundo tres veces. Además, la lluvia previa en el circuito británico confirmó que los de Maranello funcionan mejor (más cómodamente, al menos) con los neumáticos blandos. Aunque las brechas se mantienen (Vettel, que es líder con 204 puntos, le saca 92 al español en la clasificación de pilotos), todo apunta a un reñido resto de campeonato cuando todavía faltan 10 fechas para el final de la temporada.

Tras la carrera, Alonso confirmó que, pese a su llegada medianamente tranquila a la bandera a cuadros (a 16,5 segundos de Vettel), nunca terminó de confiarse. “Quería más margen. No me fiaba ni un pelo de los Red Bull”, reconoció. “Hace cuatro carreras estábamos a un segundo y medio, y ahora hemos llegado a estar a veinte segundos por delante de ellos”, precisó el piloto, que confía en seguir reduciendo las distancias.

“El día ha sido completo. Por la mañana, tuve el honor de manejar el Ferrari que ganó por primera vez. Y se repite otra victoria, quizá con los hijos de aquellos que ganaron. Sigue la pasión y el mismo amor”, concluyó un Alonso emocionado.