De El Paso a Schengen

OTRA VEZ EL TEMA DE LOS INMIgrantes ilegales vuelve a estar sobre el tapete y por partida doble: mientras en Estados Unidos Barack Obama lanza desde El Paso un acertado discurso solicitando la regularización de la situación de los once millones de indocumentados, la Unión Europea le aceptó a Dinamarca la reinstauración de cuestionables medidas de control fronterizo, deslegitimando el Acuerdo de Schengen sobre la materia. Unas son de cal y otras de arena.

En el primer caso, Obama está empeñado en utilizar toda la artillería posible para lograr su reelección el próximo año y sabe bien que sin el voto latino las cosas se le complican, pues en la campaña anterior una alta proporción de hispanos lo acompañó ante la oferta de regularizar la situación de los indocumentados en el primer año de su mandato. La propuesta no se concretó ante la urgencia dada a otros temas prioritarios y cuando se quiso hacerlo ya era demasiado tarde, ante la fuerte arremetida de los republicanos y sus sectores más derechistas, que se oponen a cualquier tipo de amnistía. Para agudizar más el problema, se aprobaron leyes xenófobas en ciertos estados fronterizos.

En El Paso, Barack Obama cogió el toro por los cuernos al decir que el suyo es un país de inmigrantes —su padre era originario de Kenia— y que la idea republicana de expulsarlos no sólo es absurda, sino imposible de llevar a cabo. La regularización de la situación permitirá un aumento significativo en la recaudación de impuestos y hará que esta importante mano de obra, que desempeña labores no apetecidas por sus ciudadanos promedio, tenga una excelente oportunidad para encontrar una solución definitiva. Pero mucho trecho hay del dicho al hecho. Es difícil que los republicanos pasen una legislación que no es compartida por la mayoría de sus bases. El tema quedó abierto sin generarse demasiado optimismo a corto o mediano plazo.

Al otro lado del Atlántico la situación es la opuesta. El Acuerdo de Schengen, que permite el libre tránsito de personas dentro de la Europa Comunitaria, ha sido puesto en entredicho ante la llegada de miles de inmigrantes africanos a las costas de Italia y Francia debido a la crisis en Libia. De otro lado, el gobierno de Dinamarca, cediendo a las presiones de la derecha nacionalista, pidió a las autoridades comunitarias que se restablecieran procedimientos de control fronterizo para ingresar al país ante los problemas de delincuencia que están viviendo, según argumentan, por culpa de inmigrantes ilegales búlgaros y rumanos. La propuesta fue aprobada sin mayor problema ante el peregrino argumento de que es una medida que no va dirigida contra personas, sino para controlar el ingreso de mercancías, pero el uso de escáneres para verificar si hay alguien escondido dentro de la carga tiene un claro tinte xenófobo. Como lo anotara El País, no está comprobada una relación causa-efecto entre los indocumentados y el aumento de la inseguridad y además la medida se tomó por presiones políticas internas y no por estudios científicos. De esta manera se abre la puerta a la pronta reforma de Schengen para blindar aún más al Viejo Continente de los “indeseables”.

¿Qué esperar? En el corto plazo en Europa se agudizará la estigmatización de todo aquel que migre forzado por las precarias condiciones de desempleo y pobreza en sus países de origen, la cual es azuzada de manera eficiente por políticos de derecha que han encontrado un efectivo caballito de batalla electoral. Con el firme rechazo a este tipo de acciones en época de apertura y globalización, vale la pena apoyar la sensata propuesta que hizo Barack Obama, así tenga como colofón el caldeado ambiente preelectoral del país del norte, para ver si se le da solución a un problema que crece día a día y que no se contrarresta aumentando las medidas represivas o levantando muros, sino promoviendo mejoras en las condiciones de vida para millones de seres humanos que merecen un mejor futuro.

Temas relacionados

 

últimas noticias

Se agota la paciencia

El testamento de un testigo ignorado

Tú me financias, yo te contrato