De la bandola a Rock al Parque

El gerente de música del Instituto Distrital de Artes (Idartes) habla sobre el encuentro que este fin de semana pondrá a saltar al menos a 300 mil visitantes al ritmo de más de 90 bandas.

¿Es usted el hombre detrás del cartel de músicos de Rock al Parque?

Sí, soy el gerente de música y tengo a cargo los proyectos de estímulo a la creatividad de toda el área musical de Bogotá.

Con la llegada del Instituto Distrital de Artes (Idartes), ¿qué transformaciones tendrá el festival?

El festival es una de las plataformas más importantes que tienen los grupos bogotanos, que estimula la creación y la formación de bandas y, además, es un espacio donde se evidencia una política cultural muy potente. Por eso, a través de Idartes queremos seguir hablando de políticas de juventud, de espacio público y de convivencia.

¿Por qué abrieron en la Media Torta este año?

Porque fue el sitio que vio engendrar a Rock al Parque hace 17 años. Su público es especial y es un sello de lo que ocurre con los movimientos culturales bogotanos.

¿Cómo se le rendirá homenaje al metal bogotano en esta edición?

Hemos invitado a 11 bandas bogotanas de movimiento metalero de los años 80 y 90. En su mayoría se presentarán con sus integrantes originales. Cada banda tendrá 20 minutos de show y se les entregará a cada una un reconocimiento por la perseverancia que ha hecho fuerte al movimiento metalero en Bogotá.

¿A qué le suena hoy Bogotá?

Me suena precioso, a metrópoli latinoamericana. Me suena diversa y contemporánea.

¿Por qué incluir por primera vez un escenario para la música electrónica?

Dentro del mapa sonoro del rock sabemos que el movimiento electrónico se ha hecho fuerte y hay un público que quiere escucharlo.

¿Qué tan rockero es Rock al Parque?

La denominación de género y fronteras para definir qué es o qué no es rock pasa por unos filtros sociales y culturales importantes. Hace unos años la palabra rock se refería sólo a sonidos fuertes, pero eso ha cambiado, no sólo en Colombia, sino en el mundo, y Rock al Parque siempre ha estado abierto a lo que ocurre con las estéticas. Desde el año 2000 el rock se abrió a sonidos más electrónicos o fusiones con estéticas de los tradicionales. Festivales  del mundo observan que los carteles y artistas se van moldeando a las transformaciones culturales.

¿Qué género incluiría en el próximo festival?

Le daría más fuerza a la música electrónica y a las fusiones que han traído las nuevas tecnologías.

¿Qué le ha entregado Rock al Parque a Bogotá?

Uno de los escenarios musicales gratuitos más importantes de América Latina. A nuestros artistas, la posibilidad de compartir escenarios con músicos internacionales. Rock al Parque es el mejor pretexto para encontrarnos con la música.

¿Bogotá es hoy una capital de la música?

Sin duda alguna. Esta ciudad se puede leer desde la música que se hace en cada esquina. En los últimos cinco años hemos crecido mucho musicalmente en escenarios, bandas y producciones discográficas gracias a las nuevas tecnologías.

¿Qué tan roquero es usted?

No mucho. Me formé en las músicas regionales, soy bandolista, soy de la tradición de las estudiantinas. Me gusta la música clásica, la salsa y el jazz.

¿Cuál es la magia detrás de la bandola?

Es un referente fuerte con mi familia. Mi papá la toca y escuché sus notas, que me sedujeron. Desde pequeño y en la adolescencia me dejé llevar por los pasillos y bambucos.

¿Qué le falta a Rock al Parque?

Recursos y más de tiempo para su planeación. Con la llegada de Idartes podemos ganar en eso.

 

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