Descubren saboteo del DAS para desacreditar las ONG

Se conocen los versos y las consignas que escribieron en el DAS para que entonaran agentes encubiertos al final de un encuentro de víctimas.

“ONG: por qué atacan a los que defienden nuestro pueblo / en cambio a los asesinos de las Farc, no les tocan ni un pelo”. Esta fue una de las consignas que escribieron funcionarios del DAS a la manera de versos, preparados para sabotear el II Encuentro Nacional de Víctimas de Crímenes de Lesa Humanidad y Violaciones a Derechos Humanos, en junio de 2005.

El plan estaba trazado: al final del evento, agentes encubiertos y un grupo de convocados por el DAS se harían pasar por personas que manifestaban durante la clausura, entonando rimas que escribieron para la fecha, como supuestos poetas en tono de protesta. “Estamos mamadas / las ONG están sesgadas”, rezaba una de las rimadas estrofas.

Esta estrategia, que al final no se ejecutó, quedó al descubierto en documentos reservados del DAS que hoy reposan en la carpeta número 62 del expediente de las “chuzadas”, por el que están procesados varios exfuncionarios de la dirección de inteligencia. En este archivo, conocido por El Espectador, quedaron plasmados los seguimientos ilegales y plan de descrédito que se realizó contra las organizaciones que participaron en el Encuentro Nacional de Víctimas en 2005.

Pero no sólo se tomaron el trabajo de escribir consignas rimadas como: “Somos un grupo de ciudadanos cansados / Las ONG no defienden a concejales ni a soldados”, o “Yo tuve un sueño... que podía vivir sin que los elenos me hicieran morir”, como quedó registrado en los documentos reservados del DAS, sino que se dedicaron a conocer el paradero y la identidad de cada uno de los convocados al evento.

Veinte días antes del encuentro, el 2 de junio de 2005, en una comunicación de la dirección de inteligencia titulada “Inteligencia ofensiva y plan de trabajo”, se reseñó con pelos y señales el evento convocado en el Hotel Bacatá, con asistencia de 500 delegados que viajaron por tierra en la empresa Expreso Brasilia a Bogotá y que se alojaron en los hoteles Santa Mónica y Santa Fe.

Los objetivos del seguimiento ilegal y la campaña de desprestigio fueron, según el documento, “generar opinión acerca de la acción de grupos terroristas, especialmente Farc y Eln; neutralizar la estrategia de algunas ONG y sectores sociales y políticos que buscan protagonismo; obtener grabaciones de audio y video de los participantes del evento; establecer la identidad plena, ideología y demás datos de interés que tengan las organizaciones y participantes que viajan desde la provincia por vía terrestre a Bogotá; reclutar y activar fuentes humanas con el fin de suministrar información relacionada con los blancos de interés”.

Para esta causa, la dirección de inteligencia presupuestó la impresión de 1.000 afiches y 1.000 volantes, los cuales fueron distribuidos cerca a las diferentes sedes del evento. También se coordinó la elaboración y el envío de comunicados a través de internet. Y por último, se incluyó la estrategia de la protesta al término del encuentro, con apoyo de víctimas de las Farc, desplazados y la presencia de la ONG Colombia Herida. Estos últimos debían apoyar las consignas. No está claro si sabían de los planes del DAS.

Pero eso no fue todo. La notificación también señaló que a los directores seccionales del DAS se les solicitó información sobre los delegados regionales convocados. Todo quedó listo días antes del encuentro y, en una comunicación del 15 de junio de 2005 titulada “Apreciación de inteligencia”, el DAS calificó el evento como el más importante de las ONG nacionales porque estaba encaminado a buscar apoyo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pues una delegación pensaba visitar Valledupar por esos días.

Por eso se insistió en la necesidad de ejecutar a cabalidad el “plan de trabajo”, que además de las labores de inteligencia a los participantes en el encuentro de víctimas, incluyó concretar seguimientos ilegales a los delegados de la Corte Interamericana en Valledupar. Al mismo tiempo se pidió “recopilar y enviar información sobre las ONG en Europa a Germán Villalba”, el contacto encubierto del DAS en el Viejo Continente, a su vez encargado de chuzar fuera del país.

Entre las pruebas de esos seguimientos también quedaron como evidencia los correos electrónicos que Fernando Ovalle, entonces coordinador del grupo de inteligencia del DAS, conocido como G-3 —y quien murió de cáncer terminal antes de confesar toda la verdad de las “chuzadas”—, envió a Germán Villalba. En el primer correo indicó que el 7 de junio de 2005 iban a viajar a Madrid cuatro representantes de ONG colombianas. “Te pido el favor que los vayas a recibir para obtener información sobre motivo de viaje, contactos y actividades desarrolladas”, escribió Ovalle.

Luego, en un segundo correo, el 15 de junio, Ovalle le pidió de nuevo a Villalva que persiguiera y recogiera información sobre los preparativos del Encuentro Nacional de Víctimas, que se realizó en Madrid el 18 de junio, y que contó con la presencia de ONG españolas. Este encuentro era preparatorio del que finalmente se realizó en Bogotá en el mes de junio, para el cual el DAS se preparó con antelación con sus agentes encubiertos, seguimientos ilegales y hasta poemas.

Pero llegó el II Encuentro Nacional de Víctimas de Crímenes de Lesa Humanidad y Violaciones a Derechos Humanos en Bogotá y, según los documentos y testimonios de las personas que asistieron, el DAS puso los afiches, entregó los volantes de sus consignas y finiquitó sus seguimientos con grabaciones adicionales. Sin embargo, a la hora de la protesta no aparecieron quienes debían hacer el coro. Los versos del DAS para sabotear el evento quedaron en el papel y hoy constituyen una prueba más del proceso en su contra.