Desde Santa Fe

Si es cierto que detrás de un gran hombre, hay una gran mujer, los Perea también pueden decir que detrás de un gran deportista, hay otra gran deportista.

Digna Luz Murillo, velocista campeona, nacionalizada española, anda por aquí, despojada de las mallas y las sudaderas, bien vestida con jeans ajustados, zapatos, cartera y tacos. Firme junto a su marido, Amaranto, no se perdió un detalle de las últimas prácticas. Justo unas semanas después de haber sido separada del equipo español de atletismo tras reconocer que se estaba entrenando con Manuel Pascua, uno de los implicados en la ‘Operación Galgo’, tal cual fue bautizada la investigación de dopaje en los deportes de elite en España.
 
Amable, no quiso hacer mayores referencias a este caso cuando se la consultó en la tribuna del club Unión, más allá de que había declarado que su marginación tuvo que ver con “un acto racista”. Y habló de sus próximos sueños y su realidad. “La velocidad no se pierde de un día para el otro pero hace dos años no tenía un bebé”, cuenta Digna, quien en febrero estuvo a 8 segundos de batir el récord de 60 metros que ostenta la española Sandra Myers. Cerca suyo, Dani, el mayor de sus hijos, dejaba claro que su futuro está más comprometido con la actividad del padre que con la de la madre.

 Ahí andaba el peladito, jugando con un balón de la Copa América, haciendo ‘jueguito’ con absoluta precisión. Sí, parece que Dani Perea será futbolista nomás. Y un jugador muy rápido, claro. Tiene genes de velocista. No podría ser de ninguna otra manera. Si no corre, juega.

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