Deslizamientos en Tequendama

El panorama es similar al de un terremoto. En Usme, 65 familias fueron evacuadas por riesgo.

Mientras que en  Chía se registran 650 personas damnificadas por la ola invernal y en las localidades de Bosa y Suba el suministro de agua fue suspendido por los altos niveles de turbiedad en los ríos Bogotá y Teusacá, en  San Antonio del Tequendama y en  Usme el invierno genera deslizamientos que tienen en jaque  a sus habitantes.

La situación es crítica en la vereda Chicaque de  San Antonio del Tequendama. Allí temen que por tercera vez el cerro de la parte alta del Parque Natural Chicaque se les venga encima. La primera  fue el Lunes Santo, cuando las lluvias empujaron 1.000 metros cúbicos de tierra sobre el lugar. Sin darles tregua, la montaña arrojó otros 3.000 metros cúbicos que terminaron sepultando cinco viviendas el pasado lunes.

Los damnificados fueron advertidos, tanto por la Alcaldía Municipal como por las grietas que se abrían en la tierra, y apenas alcanzaron a empacar sus corotos y refugiarse en casas vecinas antes de que el monte se viniera abajo. Hoy 25 familias observan los restos de las que por varios años fueron sus viviendas (cinco quedaron destruidas y el resto inhabitables).

La Alcaldía Municipal ejecutó un plan de evacuación preventiva y relocalización para las 58 familias  en zona de riesgo. A ellos entregaron subsidios y mercados. Con el deslizamiento, la carretera que comunica a la vereda con las casas ubicadas en el caudal del río Bogotá se corrió 20 metros y se hundió otros cinco, por lo cual dejó a cerca de 35 familias sin la posibilidad de usar sus vehículos en la zona y un paisaje similar al de un terremoto.

Fidel Martínez, alcalde del municipio, asegura que la Gobernación de Cundinamarca ofreció la maquinaria para recomponer la vía, pero el inicio de las obras debe esperar hasta que culmine la temporada invernal.

La tierra sigue crujiendo, caen piedras de la parte alta del cerro y aunque las familias en zona de riesgo fueron evacuadas, temen una avalancha mayor.

El panorama no es muy distinto en el barrio La Fiscala Fortuna, en la localidad de Usme, donde se presentaron dos deslizamientos desde el martes. El Fondo de Prevención y Atención de Emergencias (Fopae) y la alcaldía local llevan a cabo una evacuación preventiva de 65 familias que habitan 36 viviendas del barrio. El Fopae les paga el arriendo durante un mes en otra casa y la Caja de Vivienda Popular ofrece un año de arriendo y el pago del avalúo comercial de los predios evacuados, con el propósito de que  puedan adquirir un nuevo hogar.

El alcalde local, Jhon Fredy Vargas, informó que otros cuatro barrios (La Morena II, San Juan de Usme, Yopal de Pedregal y Fiscala Los Cerezos) se encuentran en situaciones similares y que otras 11 familias han sido evacuadas.

Además, un grupo de desplazados que invadió la reserva ambiental Parque Entrenubes, en la misma localidad, también se encuentran en riesgo por posibles deslizamientos. Pero ni el Fopae ni la Caja de Vivienda Popular pueden ofrecer garantías de subsidios y relocalización por tratarse de una invasión, según el alcalde. Sólo nueve familias han evacuado esta zona.

Lo preocupante es que sigue lloviendo y, mientras se adelantan trámites de evacuación y reubicación, en cualquier momento vuelven a colapsar los cerros.