Detrás de cámaras con Patrick McMillan

Expedición a las montañas de Carolina del Sur en busca del "helecho-película", una de las primeras especies que podrían haber desaparecido en Norteamérica por cuenta del cambio climático.

Patrick McMillan es conocido en buena parte de Estados Unidos por un programa de televisión pública que dirige desde hace más de 10 años: Expediciones. Podría decirse que se parece a Steve Irwin, el cazador de cocodrilos, pero quizá sea injusto. Patrick es más moderado. Mucho menos histriónico. No parece que pueda llegar a morir por cuenta de una de estas aventuras.

La cita para su última expedición fue el pasado martes a las 10:00 a.m. en el Jim Timmerman Natural Resources Area, un parque natural que rodea al lago Jocassee en el corazón de Carolina del Sur. El tenue frío de la primavera flotaba en el aire. Se escuchaba una sinfonía de trinos. El equipo lo completaban Bob McAnally, que se haría cargo de la cámara, Matt Johnson, un joven biólogo que tomaría las fotos, y Bob Holliday, un psicólogo que se dedica a componer música para documentales.

La razón de la expedición había sido rápidamente explicada por Patrick. Nos internaríamos en esta reserva de más de 13.000 hectáreas en busca del “helecho-película”, una pequeña especie que se reconoce por la delgadez de sus hojas. Parecía que buscaríamos una aguja en el pajar. Pero Patrick creía saber bastante bien dónde encontrarlo. Cuando era estudiante de biología, en 1994, visitó este lugar con el único propósito de ver el exótico Hymenophyllum tunbridgense. Esta especie en realidad es propia de los trópicos, pero hace millones de años una pequeña población quedó atrapada en estos riscos y logró sobrevivir gracias a la poca luz que se filtra al fondo del cañón, y a la humedad que desprende el río que serpentea abajo.

“Las sequías de los últimos años podrían haber hecho desaparecer esta especie”, explicó Patrick, quien además trabaja como profesor en la Universidad de Clemson y es director del Museo de Historia Natural de la misma institución en Carolina del Sur.

Mientras descendíamos Patrick y Math se detenían cada vez que se escuchaba un pájaro. En su iPhone han grabado decenas de trinos que usan para atraer la atención de las aves que necesitan fotografiar. Otras veces simplemente Patrick hacía una pausa para nombrar una planta: magnolia, pino de Virginia, sanguinaria, Medeola virginiana y la peligrosa y famosa Poison Ivy, una discreta especie de tres hojas que de tocarse produce una gran inflamación cutánea.

Después de un poco más de dos horas de camino, escuchamos el ruido del agua golpeando las rocas. Se hicieron algunas tomas del lugar desde lo alto y luego descendimos por una pendiente con los equipos al hombro. Atravesamos el río y caminamos por la orilla en busca del recoveco donde se supone que se escondía el “helecho película”. Patrick nos dejó atrás. Parecía un niño buscando un juguete. Se internaba en la maleza. Saltaba de un lado a otro. Iba y volvía inquieto.

Cuando lo alcanzamos estaba tendido boca abajo sobre unas rocas al lado de una pequeña caída del río. Las piedras rociadas por el agua en este punto parecían el lugar favorito para los musgos y los helechos. Patrick examinó con cuidado el lugar. Pero no encontró el “helecho-película”.

Se necesitarían estudios más extensivos para concluir definitivamente que el helecho desapareció de este rincón de Norteamérica y sería una de las primeras víctimas del cambio climático, pero para Patrick es un mal síntoma que ya no esté en este lugar. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, entre el 20 y 30% de todas las especies de plantas y animales del planeta estarían en riesgo a medida que aumente la temperatura. “Fue una expedición para buscar nada”, dice Patrick antes de emprender el regreso. Ya eran casi las 5 de la tarde y para consolarse añadió: “Bueno, al menos estos helechos vivieron durante millones de años”.

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