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hace 1 hora

Deuda: Obama sigue creyendo en un acuerdo

Los jefes republicanos no han vuelto a ver al presidente Barack Obama desde la tormentosa sesión de negociaciones a puertas cerradas.

La Casa Blanca continúa afirmando que confía en que demócratas y republicanos evitarán que Estados Unidos caiga en una cesación de pagos el 2 de agosto, pero a 16 días de esa fecha límite no se vislumbra psibilidad alguna de un acuerdo.

Los jefes republicanos no han vuelto a ver al presidente Barack Obama desde la tormentosa sesión de negociaciones a puertas cerradas que mantuvieron en la noche del jueves en la Casa Blanca. Entretanto, decidieron trasladar la ofensiva contra los demócratas a la Cámara de Representantes.

Allí, donde son mayoritarios, presentarán el martes su propio proyecto de ley "Recortar, topear, equilibrar".

Eso es "recortar" espectacularmente los gastos del Estado federal, "topear" estos gastos en 18% del Producto Interno Bruto y aprobar una enmienda constitucional para que el presupuesto federal sea obligatoriamente "equilibrado", la "regla de oro" del conjunto, según señalaron.

Si este proyecto es aprobado, los republicanos aceptarían votar en favor de aumentar el techo de la deuda, hoy establecido en 14,29 billones de dólares y alcanzado ya a mediados de mayo.

"Estoy buscando un medio para aumentar el techo de la deuda, debemos hacerlo, pero primero hay que ocuparse de las causas fundamentales de esta deuda", se justificó el domingo el senador republicano Lindsey Graham en declaraciones a la CNN.

El proyecto de ley republicano carece de toda posibilidad de ser aprobado en la Cámara de Senadores, controlada por los demócratas, pero el partido opositor pretende presentar a sus electores un texto tangible, concreto, algo que, dicen, el presidente Obama jamás hizo.

Obama ya había rechazado, el viernes, la propuesta de que el equilibrio presupuestal fuera consagrado en el mármol de la Constitución, una "postura política", según estimó.

"No necesitamos una enmienda constitucional para hacer nuestro trabajo", señaló. Y advirtió: "el tiempo apremia".

El domingo la Casa Blanca despachó a los estudios de los canales de televisión a su director del Presupuesto, Jacob Lew, a quien le encomendó ser conciliador. "Todavía hay tiempo para un gran acuerdo" sobre la reducción de la deuda, dijo Lew.

Pero no fue preciso en cuanto a qué está dispuesto a aceptar el presidente para pactar con los republicanos.

"Tenemos que reducir el déficit en unos 4 billones de dólares en 10 o 12 años", señaló Lew. "Pero "si no es posible (...) deberíamos ir tan lejos como sea posible", agregó sin dar más detalles.

El Tesoro estadounidense advirtió que después del 2 de agosto, a menos que el Congreso vote un aumento del techo legal de la deuda, Estados Unidos no podrá cumplir con sus compromisos y deberá recortar 40% de sus gastos de un día para otro, una situación peligrosamente cercana a la cesación de pagos.

"Hay una franja que cree que es una buena idea jugar con el fin del mundo", insistió Lew en CNN usando el término bíblico de "Armagedón".

"Si no aumentamos el límite de la deuda, no podremos pagar nuestras cuentas en agosto", advirtió el director del Tesoro. "La gente que compra casas, autos pagará las tasas de interés más altas", explicó al mencionar las posibles consecuencias.

Obama había ido incluso más lejos la semana pasada, cuando evocó la posibilidad de no pagar las jubilaciones y las pensiones de los veteranos de guerra. "No puedo asegurar que esos pagos puedan llevarse a cabo el 3 de agosto si no se llega antes a una solución" sobre el tema de la deuda. "Tal vez ya no haya para entonces dinero en las arcas" del Tesoro, alertó.

En negociaciones desde hace semanas, republicanos y demócratas coinciden en la necesidad de bajar drásticamente el enorme déficit del Estado federal.

Obama está de acuerdo en gran medida en reducir el gasto público, incluidos los programas sociales, pero pide en contrapartida subir los impuestos a los más ricos.

Pero los republicanos, la mayoría de los cuales prometió a sus votantes no volver a subir impuestos, se niegan rotundamente y advierten que sin esa condición no aceptarán un aumento del techo de la deuda.

"Nada harán los republicanos que perjudique la economía, a menos que el presidente abandone su obsesión absoluta de aumentar los impuestos", clamó el senador republicano Jonathan Kyl en declaraciones al canal ABC.