Diego Chará: un hombre de pocas palabras

El volante vallecaucano, que fue contratado por los Portland Timbers de la MLS como jugador franquicia, habla de su nuevo reto.

La señora Gracelia Zamora sabe de fútbol.Cuando era niña su padre la llevaba al estadio todos los domingos, desde la mañana hasta la tarde. Como una educación religiosa, dominical, estricta, que la marcaría para toda la vida.

“Yo soy muy futbolera”, reconoce.

Años después, la señora Gracelia se casaría con el señor Jimmy Chará, un futbolista aficionado que conoció y con el que poco después se iría a vivir en Cali.

Nunca lo imaginó, en todo caso: no solamente el matrimonio, la historia que construía al lado del señor Chará, sino los hijos que saldrían.

Tres futbolistas para una mamá muy futbolera.

Tres futbolistas para una mamá que nunca imaginó nada, porque ya tenía suficiente con recorrer el camino.

Luis Felipe, Diego y Jimmy.

***

Hace algunos días, Diego Chará fue firmado por los Portland Timbers, un cuadro emergente de la liga norteamericana de fútbol (MLS). Por una cifra cercana a los US$2,5 millones, el volante fue contratado como jugador franquicia. Con la categoría, el caleño está llamado a impulsar a su equipo.

Chará tiene pocas palabras, acaso las necesarias. La felicidad que vive es íntima, casi privada: como un rito que en él, un hombre de silencios, es apenas perceptible.

—¿Qué representa esto para ti?

— Es un paso importante en mi carrera futbolística y también en lo personal: una linda oportunidad que espero poder aprovecharla.

—¿Qué te parece el reto?

—Es un reto grande, el equipo estuvo muy pendiente para mi contratación, creo que hicieron mucha fuerza y espero retribuirles con mi manera de jugar.

—¿Qué te llama la atención de la MLS?

—Es un fútbol muy rápido, casi como el inglés, entonces es un desafío importante, espero ponerme pronto a disposición del cuerpo técnico y adaptarme.

—¿Te genera presión llegar como jugador franquicia?

—Presión no. Como te dije, creo que es un gran reto. Espero poder aprovechar la oportunidad.

—Te vas a encontrar con Jorge Perlaza…

—Eso me da mucha alegría, porque gran parte de la vida la hemos pasado jugando juntos, me alegra tenerlo de nuevo de compañero, y también sé que me va a ayudar mucho porque lleva un poco más de tiempo allá.

Chará es discreto: busca siempre el término justo, la declaración pertinente, el tono correcto. Una diplomacia de formas, se diría. Una diplomacia que, al menos en lo fundamental, no se guarda nada.

—¿Qué pasa con el Tolima, que al parecer se diluye en las instancias finales?

—Se diluye no —y en la inflexión de la voz se le nota el desacuerdo, la bronca—. Tampoco quiero que suene como excusa, pero todo el mundo vio lo que pasó en cuartos de la Suramericana, la manera en que se equivocaron los jueces, como también pasó en Copa Libertadores.

—¿Qué te llevas en el corazón de Tolima?

—A todo el grupo de amigos que dejo acá, con los que compartí mucho y me enseñaron muchas cosas. Espero que esta vez sí se pueda lograr el título.

—¿Qué esperas con la selección?

—Siempre ha sido una ilusión poder vestirla, ya se me presentó una oportunidad, ese día traté de hacerlo lo mejor, y ahora esperar, a ver si se presenta nuevamente.

—¿Te ilusiona la Copa América?

—Sí, pero ya es muy complicado —y Chará es devastadoramente sincero—. El “profe” ya tiene un grupo armado, y en mi posición hay jugadores de mucha experiencia, entonces se torna difícil.

—¿Qué opinas de la reciente situación del Quindío?

—Era algo anticipado. Las deudas vienen desde hace mucho tiempo, no sólo las de Quindío. Se demoraron mucho para tomar cartas en el asunto, y por eso todo esto está a punto de estallar.

—¿Qué ves como solución?

—Tocaría hablar con los implicados, para buscar una solución rápida, porque va a llegar el momento en que el fútbol se va a paralizar.

—Pero, ¿te parece que es un buen precedente?

—Va a marcar una pauta: por muy jóvenes que sean, los jugadores están haciendo respetar sus derechos, y esta vez sí hay que ponerse serios y tratar de solucionar esos problemas.

El diálogo serio podría transcurrir en una novela seria de un autor poco solemne como Julián Barnes.

Y, sin embargo, cada respuesta es clara, enfática y necesaria.

***

La señora Gracelia sabe de fútbol.

Tiene palabras orondas para demostrarlo.

A diferencia de su hijo, habla con elocuencia.

Chará es un dormilón, por ejemplo.

—Se dormía mucho en los buses cuando entrenaba —dice con risa y picardía y cariño de mamá—. Era famoso porque se pasaba siempre de la cancha. Llevaba los pasajes de ida y venida y le tocaba venirse a pie de donde le tocaba entrenar. El famoso dormilón de los buses —ríe la señora Gracelia—. Cuando yo iba a los entrenamientos me decían: “¿Qué voy a hacer con este muchacho que a toda hora se duerme en ese bus y se pasa del entreno?”.

La señora Gracelia fue siempre, claro. Los entrenadores hablaban con ella, le recomendaban a Diego.

Ella entiende el fútbol, entiende a sus hijos. Los acompaña.

—El apoyo de uno les ayuda mucho a ellos.

Y el apoyo es, de muchas formas, su voz, la melodía firme de su voz.

Terminar el partido, llamar y hablar de inmediato con mamá, que tiene algo para decir.

—Sí, lo critico cuando baja los brazos, como que ya no da más, y entonces él me comenta.

Y le comenta, porque mamá lo entiende todo.

La señora Gracelia habla de un “gran volante”. Tiene razón: Diego Chará es un jugador temperamental, que marca diferencias por su rapidez y su tino para recorrer el campo de juego. Cambio de ritmo, decisión, convicción para ir a buscar. Ganas, fuerza. Capitán de Quindío (uno de los tres equipos colombianos en los que militó) a los 20 años.

Esa raza en vía de extinción de volantes centrales que son todo un equipo.

—Es el guardián de la casa —dice la señora Gracelia.

Y un sueño: jugar en el Arsenal inglés.

—Debió ser un fanático de aquel Arsenal de Viera, de Pires, de Henry.

—De Berkamp —completa él.

Y recuerda aquel gol del holandés ante el Newcastle: girar el balón, girar él, y definir.

El gol que habla del sueño de una vida.

Aumenta cuota criolla

Con la llegada de Diego Chará ya son 18 los futbolistas colombianos en la temporada 2011 de la Major League Soccer.

Los de mayor figuración en los últimos años han sido el volante David Ferreira, con el Dallas; los delanteros Juan Pablo Ángel, quien pasó del Red Bull de Nueva York al Galaxy de Los Ángeles; y Freddy Montero, artillero del Seattle; además del defensa Jamison Olave, quien llegó al a final del año pasado con el Real Salt Lake.

En total son ocho los equipos que se reforzaron con jugadores criollos, aunque podrían ser nueve desde esta semana, pues al parecer Víctor Danilo Pacheco jugará con el San José Earthquakes.

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