Diego Forlán, siempre 10

El ídolo celeste habló en el campo, como lo hacen los grandes futbolistas.

Diego Forlán. Otra vez, el hombre de un campeonato. Lo fue en el Mundial y en la final de la Copa América cuando tenía que aparecer, se asomó con su talento para dar un título histórico a Uruguay. Dos goles hermosos, dos goles que dieron un trofeo histórico a Uruguay. El número 15 que les garantiza reinar en solitario en el palmarés.

Forlán habló en el campo. Donde hay que hablar. Ha aguantado un año duro. En su club, el Atlético de Madrid, donde tiene algún enemigo extraño, nadie sabe por qué. Porque Forlán es un estrella mundial y al club no le sobran.

Forlán trabajó duro para la Copa América. En el mes de mayo, un preparador físico ayudó a Forlán en su casa de Las Rozas (Madrid) a acelerar una preparación específica. Forlán madrugaba. Y luego el entrenamiento del Atlético de Madrid le servía de complemento.

Luce el dorsal número 10. Hijo de futbolista, sabe manejar los tiempos del fútbol. Estos días Forlán acapara gran parte de los anuncios publicitarios en las televisiones de Latinoamérica. Es el gran icono de todo el fútbol latino. Y el Atlético de Madrid, si es inteligente, podría sacar algún beneficio.

Firmó Diego Forlán una Copa América extraordinaria. Tal y como la había planeado. Siempre es un futbolista de segundas vueltas, que va de menos a más. Y ha acabado la temporada del año 2011, igual que la del 2010. Siendo el mejor.

A sus 32 años, disfruta jugando atrás, llegando con sorpresa y dejando a su amigo Luis Suárez el papel de futbolista emergente. Un año duro, en lo profesional y en lo personal, Diego Forlán celebró con energía y rabia el título de esta Copa América, que le agradecieron con su afecto los miles de uruguayos, que al grito de 'Uruguay, Uruguay' recordó los buenos tiempos de Forlán en el estadio Vicente Calderón.

Al ritmo de 'Matador, Matador',
la música que sonó en el estadio de River Plate, Forlán dio una vuelta de festejo. Mientras, una pancarta en la grada recordaba con un punto de ironía y soberbia: "Mareados de tantas vueltas olímpicas'.