Dilma Rousseff: seis meses de gobierno y dos escándalos

Dos de sus ministros, figuras del gabinete, han tenido que abandonar un proyecto de gobierno trazado a cuatro años.

Más allá de que por estos días en entrevistas a los medios locales Rousseff haya insinuado algunas intenciones de aspirar a un segundo mandato, el avance de su administración cuenta ahora con dos manchas que deberá limpiar en los tres años y medio que le restan en el poder.

A la reciente salida del jefe de Gabinete, Antonio Palocci, sumido en un escándalo de enriquecimiento ilícito, se sumó esta semana la del ministro de Transportes, Alfredo Nascimento, senador y presidente del Partido de la República (PR), socio de la coalición de gobierno encabezada por el grupo político del expresidente Luiz Inácio Lula y la actual mandataria: el Partido de los Trabajadores.

La dimisión de Nascimento se produjo después de que las revistas Veja e Isote y el diario O Globo publicaran denuncias según las cuales las empresas a las que el Ministerio les concedía contratos pagaban cerca del 4% del valor en propinas destinadas al PR. El trabajo del exministro también se vio empañado por una investigación que la Fiscalía adelanta contra su hijo Gustavo Morais Pereira, de 27 años, quien hace dos años fundó la firma Forma Construçoes con un capital inicial cercano a los US$40.000 y hoy cuenta con un patrimonio de alrededor de US$37 millones.

Nascimento, al frente de la cartera de Transportes desde 2008, designado entonces por Lula, presentó su renuncia luego de que Rousseff suspendiera a todos los funcionarios que se desempeñaban en la dirección del Ministerio. Ahora las especulaciones y los análisis hablan de la recia postura  del gobierno contra la corrupción, un factor que podría costarle caro a la mandataria, inmersa en un sistema en el que los favores y las comisiones se encargan de sellar las alianzas políticas.