Dime qué bacterias tienes y te diré quién eres

Un grupo de científicos europeos identificó tres clases de categorías en las que podrían clasificarse los seres humanos dependiendo de las bacterias que tienen en sus intestinos.

A los médicos les encanta dividir por grupos a los humanos. Los psiquiatras lo hacen según el tipo de personalidad y los hematólogos según el grupo sanguíneo. Ahora, gracias a un estudio presentado por científicos europeos en la revista Nature, los humanos podrían clasificarse en tres categorías dependiendo de las bacterias que guardan en sus intestinos.
"Esto es importante. Si quieres comparar personas saludables y personas enfermas es mejor que te fijes a qué grupo pertenece según sus bacterias”, apuntó Dusko Ehrlich en una reciente conferencia sobre el tema en Vancouver, Canadá. Ehrlich es el director de la Unidad de Investigación de Genética Microbiana del National Institute for Agricultural Research en Jouy-en-Josas, Francia,  y hace parte del consorcio europeo que investiga la relación entre enfermedad y microorganismos en el intestino.
Luego de comparar con pruebas genéticas las poblaciones de microorganismos presentes en la materia fecal de individuos europeos, americanos y japoneses, los científicos concluyeron que las bacterias presentes podían reducirse a tres grupos: Bacteroides, Prevotella y Ruminococcus.
Según los científicos, los Bacteroides facilitan la degradación de los carbohidratos y por lo tanto es posible que los individuos en los que predomina este grupo tengan menos problemas de obesidad. Por su parte, los Prevotella son organismos que degradan las capas de mucus que protegen los tejidos intestinales, y esto hace pensar que cuando dominan el intestino de una persona podrían acarrear más dolores abdominales. Por último, los Ruminococcus, especialistas en absorber azúcares, serían responsables de problemas de peso.
Ehrlich explicó a la revista Nature que las poblaciones de microbios no parecen tener relación ni con la edad, el género, la nacionalidad o la dieta. Aunque no saben qué marca las diferencias entre unas personas y otras, hay algunas teorías posibles.
Una de ellas es que estén relacionados con el tipo de sangre, pero es una hipótesis que apenas están estudiando. También podría ser posible que dependan de la forma cómo cada cuerpo metaboliza el exceso de hidrógeno que se produce durante la fermentación de los alimentos en el colon. Una tercera teoría apunta a cuál de esos microorganismos conquistó primero el intestino de los recién nacidos.
El trabajo de Ehrlich y su equipo se suma a otras iniciativas como el Human Microbiome Project, que en Estados Unidos explora la relación entre las bacterias intestinales y la salud humana. Aunque los científicos son cautelosos con las aplicaciones que podrían tener estos descubrimientos, confían en que se abran nuevos caminos para diagnosticar y tratar enfermedades relacionadas con el intestino. De hecho, Ehrlich ha dicho que gracias a estos avances su grupo es capaz de diagnosticar la obesidad de una persona con un 80 a 85% de certeza a partir de media docena de especies bacterianas.
La gran pregunta, dicen los expertos, es cuál es el grupo de genes activos que necesitamos en nuestro intestino para estar saludables y neutralizar el efecto negativo de algunas de estas poblaciones bacterianas. 
 

 

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