Dos naciones amigas

A partir del próximo mes, los productos industriales colombianos entrarán con libre arancel a ese mercado. El Gobierno también espera que la inversión suiza en el país se incremente.

La historia de Colombia y Suiza desde siempre ha estado marcada por las firmas. Las primeras se dieron el 14 de marzo de 1908 y quedaron plasmadas en el Tratado de Amistad, Establecimiento y Comercio, el documento que dio rienda suelta a las relaciones entre ambos países. Lleva los nombres de J.M. Quijano Wills, ministro plenipotenciario de Colombia en Berna, y Charles Lardy, quien desempeñaba para Suiza las mismas funciones en París, y significó un gran gesto de apoyo para recuperar la economía colombiana tras el final de la Guerra de los Mil Días.

Ayer, más de cien años después, ambos estados firmaron el documento con que se acordó la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC), el cual, desde el próximo primero de julio, eliminará los aranceles de entrada para los productos de la industria y agroindustria colombiana. Este acuerdo guarda los nombres de Marie-Gabrielle Ineichen, secretaria suiza de Asuntos Económicos, y de Sergio Díaz-Granados, ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia.

“Este es el momento de los empresarios. Les hemos garantizado una amplia autopista jurídica para que aprovechen de la mejor forma todos los beneficios que trae consigo este TLC”, dijo el funcionario colombiano. Se refirió también a los demás acuerdos alcanzados entre ambas partes, que eliminan la doble tributación de la empresas, protegen recíprocamente las inversiones y  judicialmente los negocios binacionales.

Con la eliminación de los aranceles, ambos gobiernos buscan no sólo facilitar la libre entrada de sus productos sino también aumentar los flujos comerciales, que el año pasado se ubicaron en US$1.412 millones. Productos colombianos como los químicos, textiles, confecciones, calzado, cigarrillos, café, quesos y gelatinas tendrán cero arancel desde julio, mientras que los chocolates, confites y ciertas frutas recibirán concesiones parciales.

Por su parte, Suiza gozará de un trato preferencial en sus exportaciones de productos metálicos, plásticos, químicos y de caucho, además de maquinaria, papel, minerales y maderas.

Según cálculos del gobierno colombiano, la puesta en marcha de este acuerdo significará un crecimiento de 0,01% en el PIB real, de 0,06% en las exportaciones y de 0,05% en las compras a Suiza. Otro será la llegada de capitales. “Esperamos que se convierta en el vehículo perfecto para incrementar la inversión en Colombia, que hoy en día se encuentra en US$1.600 millones”, comentó Díaz-Granados.

 Pero el potencial sería aún mayor. El TLC con Suiza hace parte de la negociación que Colombia emprendió en 2006 para lograr un Tratado de Libre Comercio con los países de la Asociación Europea de Libre Comercio, integrada por Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza; estos dos últimos Estados han sido los únicos que han ratificado el acuerdo alcanzado por las partes en 2009. Ese mercado le representa a Colombia ingresos superiores a los US$1.300 millones.

Para Suiza, el TLC se convierte en una oportunidad dorada. “Llegamos primero, incluso antes de EE.UU., Canadá y la Unión Europea, y eso es una ventaja. Los empresarios deben utilizar muy bien las herramientas que hemos convenido”, le dijo Ineichen a El Espectador.

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