Dudas capitalistas

EL ESPECTADOR consultó a tres economistas colombianos sobre la crisis financiera y si ésta es una consecuencia del colapso del modelo capitalista.

En el Viejo Continente, Estados Unidos y Canadá, miles de personas –que se hacen llamar ‘los indignados’–, jóvenes y viejos, asalariados y desempleados, quienes no se han beneficiado del capitalismo, pero que sí están afectados por la crisis económica mundial y la especulación financiera, cuestionan desde hace más de seis meses y a gritos por las redes sociales y las calles  si acaso es imposible imaginar otro tipo de sociedad, otro modelo económico, otra forma de ver el mundo que no sea controlado por banqueros y  multinacionales.

Citan a Marx, Rousseau, Saint-Simon, Fourier y Owen. Repiten que el capitalismo tuvo su oportunidad y falló, que se debe pasar  a un sistema más ecológico, menos individualista y más equitativo. Como dice Susanne Bier, directora de cine: “En un ‘mundo mejor’ se propone explorar las limitaciones que encontramos en tratar de controlar nuestra sociedad y nuestra vida personal. Se pregunta si nuestra cultura ‘avanzada’ es el modelo para un mundo mejor”.

Llevan en las manos los diarios que hablan de la crisis en Grecia, de la doble caída de la economía mundial, la reevaluación de la moneda, la pobreza, la guerra y la miseria. Sienten y piensan que es tiempo de una revolución.

 Una de las posibles soluciones es la propuesta del Parlamento Europeo de aplicar un impuesto a las transacciones cambiarias para reducir la maniobra de los agentes especuladores, por ejemplo el Tobin –creado por James Tobin, profesor de la universidad de Yale (EE.UU.)–, una herramienta que podría arrebatarle el poder a los bancos y evitar las salidas de altos capitales. Sin embargo, en la adopción o no de la medida confluyen intereses supranacionales, que nadie sabe cuáles son sus autores y que aluden a la metáfora de la mano invisible del mercado, un  precepto  para algunos ingenuo de la capacidad autorreguladora del libre mercado.

El diario británico The Independent sentenció a comienzo de la crisis (2008) el derrocamiento del capitalismo: “asistimos nada menos que al desmoronamiento del liberalismo, el modelo ideológico y económico dominantes en los últimos tiempos”. Pero Any Rand, filósofa y escritora estadounidense de origen ruso, aseguró que “el capitalismo no es un sistema del pasado; es el sistema del futuro, si es que la humanidad es el futuro”.

Ante este panorama, El Espectador consultó a tres economistas colombianos acerca del camino que tomará el mundo después de la crisis y si el modelo capitalista proseguirá su rumbo o definitivamente éste podría ser su fin.

Alejandro Gaviria (columnista de El Espectador y decano de la facultad de Economía de la Universidad de los Andes), Jorge Iván González (catedrático y ex director del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la  Universidad Nacional) y Mauricio Cabrera Galvis (Columnista y editorialista de Portafolio), respondieron el siguiente cuestionario:

1- Entre las distintas teorías económicas, paradigmas y modelos, ¿cuál se acerca más a su posición ideológica?, ¿por qué?

2- ¿La actual crisis económica mundial es el fin del capitalismo o es simplemente una crisis más dentro de los grandes ciclos económicos que alternan la bonanza con la depresión?

3- ¿Está de acuerdo con que los estados implementen impuestos a las transacciones financieras?

4- ¿Cuál es el modelo económico colombiano actual? ¿El Estado colombiano sí interviene eficientemente en la economía?

5- Teniendo en cuenta todos los paradigmas y modelos, ¿cuál cree que sería el modelo económico que más se adapte a las necesidades del país?

Alejandro Gaviria

1. A mí me gusta la política basada en evidencia, el escepticismo razonado, el entendimiento puntual de las fallas de mercado, pero también de las fallas de Estado. Creo, eso sí, en los beneficios de la libertad económica. Sin un sector privado dinámico no habrá forma de superar los problemas sociales.

2. No creo que la crisis represente el fin del capitalismo. No podemos olvidar que el capitalismo (o más precisamente la libertad económica) ha tenido un impacto social inmenso en China, en la India y en otros de los llamados países emergentes donde la pobreza se ha reducido sustancialmente. La crisis traerá consigo una corrección a los excesos de los años ochenta y noventa, a cierta fe ciega en la capacidad de los mercados para autorregularse, a cierto desdén ideológico de la intervención estatal.

3. Los Estados deben regular los mercados. Incluso antes de la crisis mundial la intervención estatal en el sector financiero era evidente. Y seguramente va a aumentar. Pero la pregunta plantea un tema distinto, a saber: la necesidad de una intervención supraestatal, de una regulación coordinada de los mercados financieros mundiales. Probablemente una intervención de este tipo sea conveniente, pero enfrenta un insalvable problema político. Los mercados políticos operan localmente.

4. Definir el modelo como neoliberal o socialdemócrata es un ejercicio inútil. El crecimiento durante los años anteriores estuvo impulsado en América Latina por unas circunstancias muy favorables. La inversión privada creció rápidamente,  pero el comportamiento del empleo fue menos dinámico que en otros países. En Colombia se dio una reducción más lenta de la pobreza. En la totalidad de los países latinoamericanos, 32 millones de personas (6% de la población total) salieron de la pobreza entre 2002 y 2009. En Colombia lo hicieron 1,7 millones de personas (4%).

5. Más que hablar de modelo, plantearía un debate distinto, uno que parta de un entendimiento claro de los problemas de la economía y plantee soluciones concretas para problemas concretos. La discusión sobre este o aquel modelo constituye, en mi opinión, una simplificación burda, desueta, una caricatura que ni siquiera enfatiza lo esencial.

Jorge Iván González

1. Entre las distintas corrientes de la teoría económica creo que siempre he sido muy keynesiano y, últimamente, con mucha influencia del pensamiento institucionalista en economía.

2. Creo que el capitalismo es un término mal usado para referirse a las sociedades actuales, porque realmente son economías mixtas. Además, no hay un colapso del capitalismo, lo que está ocurriendo es el cobro de los excesos de décadas anteriores y modificaciones que también son un reproche hacia los extremos: China y Cuba están cada vez más incluyendo lógicas de mercado y los llamados capitalistas se ven en la necesidad de aumentar la intervención del Estado en sus mercados.

3. El sistema financiero  hay que intervenirlo. Pienso que lo que mostró la crisis fue la necesidad de intervenir a los grandes conglomerados financieros. En el caso de Colombia pasó con Saludcoop. Estamos en una crisis donde no hay camino. Una de las soluciones a corto plazo es instaurar el impuesto Tobin, que es del uno por mil contra la especulación financiera, que es aplicado para las transacciones internacionales. Además, le generaría más dinero a las naciones para desarrollar programas que luchen contra la desigualdad.

4. Colombia está viviendo un espejismo y el presidente Santos lo patrocina diciendo que crecimos cinco puntos en el PIB. Eso se debe a que estamos vendiendo caro el petróleo y café. Gracias a la reevaluación esto se llenó de supermercados y centros comerciales, así como de un boom de mercado donde se vende en su mayoría producción nacional. Los sectores financiero, minero y agrícola no generan un crecimiento, es de bonanza, no hay avances en empleo y no ayudan a constituir una dinámica nacional industrial o agropecuaria.

5. Uno tiene que aprender de todos los pensamientos. De los liberarles de la Escuela Austríaca, de autores como Friedrich Hayek y Ludwig von Mises, quienes dicen que es imposible prevenir el mundo; son liberales muy radicales, pero son realistas. Es decir, no sabíamos que ocurriría la crisis nuclear en Japón y tampoco que la quiebra de la entidad financiera de Lehman Brothers Holdings Inc., (Estados Unidos) produciría una crisis mundial. Y la propuesta de John Keynes es que el Estado intervenga. Entonces, si no sabemos qué es lo que va a pasar, pues prevengamos.

Mauricio Cabrera

1. Crítico y keynesiano. Esto último porque John Maynard Keynes, en ‘La teoría general del empleo, el interés y el dinero’, publicada en 1936, refuta la autorregulación de los mercados.

2. La crisis que se está viviendo es muy profunda, de la que todavía no hemos salido y es posible que llegue a una doble caída. Sin embargo, esto no significa el fin; el capitalismo seguirá su marcha. Aunque se necesitará de algunos cambios, como que los Estados intervengan para regular la economía especulativa y el sector financiero. No se puede generalizar la crisis del capitalismo en términos generales, porque en esta caída hubo países que no fueron tocados.  Lo que sí se puede concluir es que ha hecho crisis en el modelo neoliberal, que es una faceta.

3. Hay dos maneras de controlar el capital especulativo. La primera es que los Estados regulen las transacciones financieras y al sector financiero. En esto ya se tomaron medidas, aunque no tan drásticas. Pero en general, hay una tendencia mundial para que haya mayor participación de los Estados y control a las entidades financieras. La segunda medida es aplicar impuestos a las transacciones financieras, pero a una persona que pida un préstamo no le va a servir, mientras que sí es útil emplearlos con los agentes especuladores que compran y venden dólares, por ejemplo, tres o cuatro veces al día, que son transacciones rápidas y cortas.

4. Colombia venía de un pésimo camino y está en un proceso de transición. Durante los últimos ocho años hubo un modelo populista de derecha que se caracterizó por darles gabelas a las empresas para lograr confianza inversionista. Pero la propia distribución del ingreso no es un obstáculo para la inversión y así el modelo debería transformarse.

5. Uno en el que exista una verdadera autorregulación del Estado, en el que los bancos no tengan el poder absoluto y haya una mejor distribución del ingreso para que disminuya la desigualdad.

Libertad económica

Este es el principio fundamental del capitalismo, un orden económico y social que se centra en la riqueza de las utilidades de la propiedad privada. En este sistema el mercado, por medio de las leyes de la oferta y la demanda, regula los precios con los cuales se intercambian los bienes y servicios, al tiempo que permite la asignación de recursos y la riqueza entre los individuos. Existen varios tipos de capitalismo: el mercantil, el industrial, el globalizado, entre otros.

Se desarrolló en Europa, especialmente en Inglaterra, país desde donde se crearon las bases de un modelo que se expandió casi por todo el mundo, para consolidarse como el sistema adoptado por la mayoría de los países hasta que estalló la Primera Guerra Mundial, tiempo en el que, con la Revolución Bolchevique, tomó cuerpo la otra corriente que ya había plantado raíces: el comunismo.

El sistema socialista

Se define socialismo como  un orden político basado en el control y la democratización de la producción por parte de la clase obrera. En un sistema socialista, al establecerse la propiedad social (colectiva) de los medios de producción, desaparece cualquier forma de propiedad privada de los bienes de capital y, con ésta, el capitalismo como forma de apropiación del trabajo asalariado.

 

 

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