Ecos de la pugna entre Uribe y la Corte Suprema

El exasesor presidencial José Obdulio Gaviria dijo que Uribe no estaba dispuesto a rendirse ante Corte marxista.

A finales de 2008, cuando surgían los primeros candidatos para suceder al expresidente Uribe y en medio de las fuertes discusiones que sostenían el poder Ejecutivo y la Corte Suprema, el relator para la independencia judicial de las Naciones Unidas, Leandro Despouy, se vio en medio de ambos bandos. Primero, a través de una reunión a la que asistió en Cartagena en septiembre de 2008 con los presidentes de las altas cortes, en la que estos se quejaron de las constantes ataques del mandatario al poder judicial, y después por una charla con el expresidente Uribe en la que éste se despachó contra el alto tribunal.

Este difícil papel en medio de altos funcionarios en disputa quedó referenciado en un cable enviado por la Embajada de Estados Unidos en Bogotá a su central en Washington, con un agregado muy particular: los términos de una posterior reunión que el exasesor presidencial José Obdulio Gaviria sostuvo con oficiales de la Embajada americana, durante la cual Gaviria manifestó que Uribe no iba a llegar a ninguna tregua con la Corte Suprema, pues creía que el alto tribunal estaba aliada con el poder marxista en Colombia.

Con anterioridad, el cable detalló la participación de Despouy en una conferencia de la Rama Judicial en Cartagena, en la cual el diplomático resaltó su preocupación por la tensión entre los dos poderes. Del diálogo con el entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Javier Ricaurte, el diplomático concluyó que se advertía cansancio por los constantes ataques verbales de Uribe, los cuales calificó como causantes de deterioro en la independencia del alto tribunal. En una rueda de prensa, Despouy ratificó que, en vez de un diálogo sensato, Gobierno y Corte se peleaban por hacerse ver en los medios.

Ante las afirmaciones del oficial de las Naciones Unidas, el entonces presidente Uribe manifestó en la Embajada que Despouy “debía estudiar los problemas antes de hacer comentarios y hacer ver al país como sospechoso”. Incluso sugirió que debía pedir perdón por sus afirmaciones pues el Gobierno colombiano sí respetaba el sistema judicial. De paso criticó a Ricaurte por afirmar que la reforma judicial propuesta por el Gobierno pensaba dejar sin castigo a funcionarios del Gobierno involucrados con paramilitares y reprochó la “lentitud” del alto tribunal frente a políticos con supuestos vínculos con las Farc.

Más adelante, el cable informó sobre una reunión que sostuvieron Despouy, con el expresidente Uribe, el exministro del Interior y de Justicia Fabio Valencia Cossio y el excanciller Jaime Bermúdez, en la que los oficiales insistieron en que las instituciones colombianas seguían siendo independientes. En el encuentro, Despouy se mostró renuente de dar opinión sobre la reforma judicial, pero sugirió que, de prosperar dicha iniciativa, se debía mantener informados a los magistrados y, en general, a la Rama Judicial sobre el tema.

En una posterior reunión entre el exasesor presidencial José Obdulio Gaviria y miembros de la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, Gaviria dejó claro que la pelea entre Uribe y la Corte iba a continuar  porque Uribe no estaba dispuesto a “rendirse” ante una Corte aliada con el poder marxista y la oposición. Asimismo, manifestó que el llamado del vicepresidente Francisco Santos para una tregua entre Corte y Ejecutivo era poco probable y agregó que grupos de derechos humanos en Europa y Estados Unidos estaban manipulando el problema para desacreditar al Gobierno colombiano.

De igual manera, José Obdulio Gaviria se quejó de que el entonces presidente de la Corte Suprema, Javier Ricaurte, estaba saliendo más en televisión que los propios candidatos presidenciales. Y para terminar, el cable citó palabras del expresidente de la Cámara de Representantes por el partido Cambio Radical, Germán Varón, quien predijo, sin equivocarse, que las tensiones entre el presidente Álvaro Uribe y la Corte Suprema empeorarían, y que el conflicto se volvería más personal y complicado una vez el Gobierno intentara pasar una nueva reforma constitucional para asegurar la tercera reelección de Uribe a través del Congreso de la República.

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