Eduardo Lara: "No me voy a conformar"

El estratega vallecaucano confía en que Colombia llegue lejos en el Mundial del que es anfitrión, y que arranca este viernes.

Hoy comienza en nuestro país la XVIII edición del Mundial Sub-20. El evento deportivo más importante en la historia de Colombia (superando a los Panamericanos de Cali, en 1971; a los Centroamericanos y del Caribe de Cartagena, en 2006, y a los Suramericanos de Medellín, el año pasado), reúne a las grandes promesas —y, también, a los grandes presentes— del fútbol mundial.

Para la ocasión, el equipo colombiano buscará llegar lejos. Tras una ausencia de seis años, los dirigidos por Eduardo Lara confían en volver a ser protagonistas. En rigor, fue precisamente con Lara que Colombia jugó su último Mundial de la categoría: en Holanda 2005, cuando cayó con la Argentina de Messi en octavos de final. La generación de hoy es otra, desde luego. La mística también. La victoria en Toulon atenuó los efectos de un mal Suramericano en Perú.

“Estamos trabajando muy bien”, afirma el vallecaucano. “Los jugadores están afinados —agrega—, pero tienen que demostrarlo”. Lara habla con una ansiedad mínima, imperceptible, que oculta en cada gesto. Sabe que el campeonato será duro y complejo.

¿Cuáles son sus favoritos para este Mundial?

Todas las selecciones vienen con el propósito de ganar. Si le preguntamos a la más pequeña, le van a decir lo mismo, que quieren y vienen con esa ilusión. En el fútbol de hoy en día no puedes pensar sólo en los grandes, porque si miramos eso, recordemos la Copa América, y creo que ninguno de nosotros daba nada por el trabajo que hizo Venezuela, incluso Perú, y llegaron a esas instancias. Acá llegan con esa idea, de querer estar en la final. Como la tenemos nosotros.

¿Cuáles son sus expectativas?

No me voy a conformar. Quiero lo mejor. A mí me gusta lo bueno. Además, el primero es el que siempre sale en la foto. Y si le apostamos a eso, todos y cada uno de estos chicos quieren llegar a la final, pero prometer y hablar es muy fácil. Lo importante es poder demostrarlo, y en eso no me quiero equivocar, ni quiero vender humo, porque no soy de eso. Lo mío ha sido todo probado con mi trabajo, con mi seriedad para todas las cosas que hago, y de esa forma le voy a seguir cumpliendo al país.

¿Qué impresión tiene de los rivales de Colombia en el grupo?

Francia es una gran selección, por algo es la campeona europea. Corea del Sur tiene un técnico al que le gusta jugar al fútbol, conoce bien las categorías juveniles, y tienen mucha velocidad. Malí es fuerza, empujar para adelante y arrollar.

¿Qué conclusiones saca después del Suramericano de Perú y el Esperanzas de Toulon?

Todo en la vida te deja cosas positivas. Lo de Perú, una amarga experiencia. Lo de Toulon, íbamos con una gran ilusión. Para mí, era prácticamente el último Esperanzas y lo quería ganar. Este grupo de jugadores lo luchó y lo corrió para lograrlo. Así que todas las experiencias me dejan lecciones importantes.

¿El grupo siente la acogida de la gente?


Sí. Se escuchan muchas críticas, pero tengo mi conciencia tranquila y no tengo por qué pararle bolas a nadie. La gente donde voy me quiere. La minoría no vale la pena ni nombrarla.

¿Siente mucha presión con el tema de la altura?

La presión me la controla el médico todos los días. Con respecto a la altura, la manejan los jugadores: son ellos los que tienen que correr, los que tienen que ir y volver. Pero creo que han hecho una buena preparación en esa parte y ahora es cuestión de que lo muestren.

¿Qué espera de Francia mañana?

El esquema de juego y lo que ellos manejan no lo van a cambiar. En los partidos que hicieron de preparación usaron el mismo módulo, aunque reemplazaron a los hombres que ahora no pueden estar. Más allá de eso, lo demás va a ser igual.