Educación superior: mayor equidad social

La educación es la más poderosa herramienta para avanzar en lo más débil de nuestra sociedad, la equidad social.

De allí la importancia del proyecto de ley del Ministerio de Educación que contempla mayores recursos públicos para aumentar la calificación y producción intelectual de los profesores y mejorar la relación con la creación de conocimientos e innovaciones. También se encamina a apoyar nuevos programas y cupos estudiantiles y a la superación de la escandalosa deserción actual.

En cuanto a nuevos recursos, el Ministerio acordó un incremento del 3% adicional al IPC entre 2012 y 2022, es decir, un aumento del 38,4% en este lapso. Pero son decisivos los dineros para investigación a través de la Ley de Regalías, que exceden a los presentes en casi un billón de pesos anuales. El sector privado podría hacer un gran aporte sin la inclusión de instituciones con ánimo de lucro, dadas las desafortunadas experiencias internacionales.

El proyecto diseña un sistema de seguimiento que busca la regulación con miras a garantizar los intereses de la sociedad, pero implica también un mayor compromiso de los agentes educativos. Esto significa obtener más recursos, pero también hay que ofrecer más y mejor educación.

Para la asignación del financiamiento público sería conveniente un modelo diferenciado de instituciones según afinidades en investigación, mayor consolidación y compromisos diferenciales de rendimiento, abierto al cambio de metas y de grupo. Esto permitiría más claridad en los indicadores de calidad y una mejor asignación de los recursos públicos.

Para conjugar calidad educativa con aumento en la cobertura es indispensable transformar el modelo pedagógico. Hay que trabajar en una relación estimulante y creativa entre profesores y alumnos, en la articulación de clases, seminarios y prácticas.

En breve, la mayor inversión estatal debe acompañarse de transformaciones importantes en el modelo de enseñanza y debe dar garantías de mayor acceso y permanencia de estudiantes de bajos recursos. El proyecto y las políticas posteriores deben evitar el crecimiento sin compromisos de calidad, pues existe el peligro de que lo uno impida lo otro. Va a ser necesario equilibrar la autonomía con indicadores de mejoría, crecimiento, transparencia y cumplimiento. Difícil pulso el que se avecina.

* Profesores Universidad Nacional.

 

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